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Cinematografía
Abrió Meirelles en Festival de Cannes
La presentación de la película, en riguroso estreno mundial, lanzó la función de gala en la que destacó con su presencia, entre otras estrellas, Gael García Bernal. Foto: Agencias
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Organización Editorial Mexicana
15 de mayo de 2008
Alexis Grivas / Enviado
Cannes, Francia.- Fue a un director latinoamericano, aunque ya de alguna manera integrado a la industria del cine anglosajón, el brasileño Fernando Meirelles, a quien le tocó inaugurar ayer el 61 Festival de Cannes con su tercer filme, La Ceguera, presentado en competición. La selección del filme atestigua la vitalidad del cine de directores latinoamericanos, hecho que subraya el director artístico del certamen, Thierry Fremaux. La presentación de la película, en riguroso estreno mundial, lanzó la función de gala en la que destacaron con su presencia, entre otras estrellas, los protagonistas de la película: los norteamericanos Julianne Moore, Danny Glover y Mark Ruffalo, el mexicano Gael García Bernal y la brasileña Alicia Braga. La película, a la que siguió la tradicional fiesta del inicio del certamen, a pesar de su temática algo peculiar para un filme de inauguración, fue calurosamente recibida en contraste con la función de prensa, celebrada horas antes, donde la apreciación de los asistentes, unos mil 500 de los casi cinco mil periodistas aquí acreditados, fue más mesurada. La película, adaptada del homónimo libro del Premio Nobel portugués José Saramago, venía precedida del rumor que su temática y tratamiento se prestaban muy poco a una adaptación cinematográfica. Saramago, inspirado de una situación de circunstancias extremas, donde una inexplicable epidemia deja ciegos a los habitantes de una gran metrópolis, se libra a una poderosa metáfora de las relaciones humanas y del ejercicio del poder. Meirelles, para llevar a la pantalla este clima abundante en simbolismos, adopta un estilo de dirección donde algunos de los procedimientos utilizados, entre ellos la voz de Danny Glover en tanto que narrador o la visualización de la ceguera a través de disolvencias en blanco, provocan molestia por su carácter casi simplista, contrastando con otras situaciones, escenas y manejos del lenguaje cinematográfico que convencen por su consistencia y su carga emocional, y a las que contribuye de manera eficiente la prestación de los actores. El resultado, como se puede desprender de lo anteriormente expuesto, es desigual, confirmando además el rumor de que el libro y su temática no son del tipo de material fácil a llevar a la pantalla, por lo menos no por realizadores del potencial creativo de Meirelles, quien se dio a conocer por la, a mi gusto, algo simplista y seguramente sobrevalorada Ciudad de Dios (2002), a la que siguió en 2005 su primera incursión en el cine anglófono con El Jardinero Fiel, con Ralph Fiennes. En La Ceguera, Julianne Moore lleva el peso de la película en los hombros. Su aportación es determinante. Gael García Bernal aparece en él relativamente corto, pero de manera dinámica, desarrollando el papel de un delincuente, también ciego, quien en tanto que déspota, aterroriza a sus colegas ciegos, un clara demostración de las aspiraciones metafóricas del libro y de la película, a propósito de los abusos del poder. Abundaron además sobre este mismo tema los integrantes del jurado internacional, entre ellos Alfonso Cuarón, durante su conferencia de prensa, el segundo evento más concurrido del día de la inauguración. Cómo podría no ser así cuando el presidente del jurado es nada menos que Sean Penn, cuyas progresistas posturas y militancias políticas van de par con su talento de multipremiado actor y realizador. Entre lo debatido durante la larga conferencia destacaron por parte de Sean Penn su manera de llevar a cabo su trabajo y aquel de sus colegas en el jurado, además de su opinión sobre la política, George W. Bush y Barack Obama: A propósito del trabajo del jurado, comentando su bien conocida aversión a asumir este tipo de actividades, destacó que se dejó convencer por Cannes, ya que este es un lugar donde se aprecia y se valora el cine, y que el jurado bajo su presidencia más que juzgar las 22 películas en competición, desea celebrarlas, viéndolas desde la perspectiva de los que saben que en cada cinta sus creadores han puesto mucho de su energía y alma. Añadiendo además que las que ganarían, serían las que más toquen las cuerdas de la emoción y la inteligencia del jurado. Desarrollando más esta línea de pensamiento, subrayó que "el hecho que la película de un amigo", citando expresamente a Clint Eastwood, con quien trabajó en 2004 en Mystic River (Oscar de mejor actor), esté en competición (Changeling-El Intercambio), no debe jugar a favor de ella, pero tampoco en contra. Desbordando de manera imprescindible sobre sus posiciones políticas, describió a Bush como "el mal, el ejemplo por excelencia de lo que no debe ser la política". Definiendo su concesión de esta última, subrayó que "la misma debería ser la manera de aportar ayuda y amor". Anotó que en casos como el Myanmar, China y hasta en Estados Unidos, no espera que los políticos puedan aportar algo de esto. A propósito de su respaldo a Barack Obama, Penn aclaró que "más que a una persona", su apoyo va "a las expectativas de cambio y de esperanza que representa esta persona frente a unas elecciones que pueden resultar las más importantes jamás celebradas en mi país". CUARON, EL SEGUNDO MAS ENTREVISTADO Como era de esperarse, la mayoría de las preguntas de los asistentes se dirigieron a Penn. Cuarón, el segundo más entrevistado durante la conferencia de prensa, retomando el hilo de la geopolítica y de su relación con el cine, destacó que "el multiculturalismo actual en el cine no es algo nuevo, ya que desde siempre directores, actores y otros creadores cinematográficos salieron de sus países de origen para desarrollar su trabajo en otros continentes -como fue el caso de creadores europeos que se mudaron a Hollywood en sus inicios- y lo que está pasando hoy día con los creadores cinematográficos latinoamericanos es algo similar". Respondiendo sobre directores y películas que le han marcado, Penn no vaciló en considerar el último filme de Cuarón, Los Hijos de los Hombres, como "el mejor que se podría haber hecho" y calificar a Cuarón como "un gran director". A sabiendas del nada fácil carácter de Penn y de su aversión a los halagos, uno debe considerar que este señor sabe lo que dice tanto de Cuarón como de otros directores mexicanos, por haber trabajado además como actor con Alejandro González Iñárritu en 21 Gramos. Los otros miembros del jurado, uno de los más prestigiosos de estos últimos años aquí, son las actrices Natalie Portman (Estados Unidos), recientemente vista en My Blueberry Nights, de Wong Kar Wai; Jeanne Balibar (Francia), musa del mítico Jacques Rivette; Alexandra María Lara (Rumania-Alemania), vista en los elencos de Control, de Antón Corbijn, y Juventud sin Juventud, de Francis Ford Coppola; la realizadora iraní Marjane Satrapi (Persépolis, nominado al Oscar); el actor italiano Sergio Castellitto, mejor actor europeo en 2002, y los realizadores Rachid Bouchareb (Argelia-Francia), dos veces nominado al Oscar por Polvo de Vida y Días de Gloria, y Apichatpong Weersethakul (Tailandia), premiado en Cannes en 2002 por Blisfully Yours. |
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