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Cinematografía
Engalana filme de Eastwood en Cannes
Jolie y Pitt otra vez en la alfombra roja. Foto: Reuters
Organización Editorial Mexicana
21 de mayo de 2008
Alexis Grivas / Enviado
Cannes, Francia.- Angelina Jolie puso a sus fans al borde de la histeria al subir al lado de Brad Pitt la famosa escalera tapizada de rojo del Palacio del Festival para asistir al estreno de El Intercambio, película del Clint Eastwood y protagonizada por ella. Clint, el realizador de Million Dollar Baby y La Bandera de Nuestros Padres/Carta de Iwo Jima, regresa a Cannes y a la competición donde participó por primera vez en 1985 con Pale Rider y presentó en 2003 Mystic River. El tiene en su activo nada menos que 22 largometrajes desde 1973, cuando pasó a la realización después de una carrera de actor lanzado a la fama a raíz de su participación en los spaghetti-westerns del italiano Sergio Leone (Por un Puñado de Dólares, El Bueno, el Malo y el feo). El intercambio resultó una elocuente demostración del porqué el veterano cineasta de 78 años es considerado como uno de los mejores directores cinematográficos a nivel mundial aún en actividad. Llevando a la pantalla grande un hecho real que, ocurrido a finales de los años 30, estremeció a los habitantes de Los Angeles -la desaparición y el asesinato a manos de un asesino en serie del pequeño hijo de una madre soltera-, Eastwood ofrece un poderoso alegato contra la arrogancia y el poder de los organismos del Estado, en este caso la policía de California. Es obvio que el filme alude a situaciones que hoy están más vigentes que nunca, por ende su "mensaje" transciende el tiempo, a la vez que resulta aún más fuerte a raíz de su carga emocional. Notable aparte de la presentación de Angelina Jolie en el papel de la madre, resulta el polifacético John Malkovich como pastor presbiteriano, quien, empezando por su congregación, logra crear un movimiento popular de protesta contra las prácticas de la policía de Los Angeles. Las otras dos películas en competición, la norteamericana Las dos Amantes, dirigida por James Gray, y Delta, del húngaro Kornel Mundruczo, se quedaron muy por detrás sin lograr convencer. Gray está por tercera vez en Cannes, donde el año pasado concursó con La Noche nos Pertenece, donde actuaba Joaquin Phoenix, su actor fetiche, quien protagoniza también este filme, acompañado por Gwyneth Paltrow, en el papel de un hombre quien tiene que escoger entre dos mujeres. Francamente no entiendo la insistencia de los seleccionadores del festival con este mediocre artesano. En cuanto al Delta, se trata de una película que se sitúa entre el estilo experimental y una narración muy escueta alrededor de la relación incestuosa de una joven mujer y su hermano, donde resulta evidente que el realizador aspira, más allá del acercamiento realista, a una segunda lectura simbólica. No creo francamente que la competición era la sección más adecuada para estos dos filmes. MEXICANO CON DECORO No dudaría, por el contrario, afirmar que Los Bastardos, el segundo filme del joven mexicano Amat Escalante, podría perfectamente y muy decorosamente figurar en competencia. Los Bastardos se presentó en la sección oficial no competitiva Una Cierta Mirada, allá mismo donde este joven creador de la camada de Carlos Reygadas y del "establo" de Mantarraya, la compañía del productor Jaime Romandia, fue revelado hace un par de años con su primer largometraje Sangre. Escalante se muestra en Los Bastardos -el caso de dos espaldas mojadas que aceptan el encargo de un asesinato a cambio de dinero- en plena posesión de sus medios, mucho más maduro que en Sangre, manejando a sus anchas una narración depurada, donde aparte de las obvias prolongaciones de la trama -las condiciones de vida de los ilegales mexicanos en América de Norte- se empeña con éxito y de manera muy convincente a trazar un retrato de la perpleja "condición humana" a la manera, pero sin imitar, de un Heinecke o de un Reygadas. Escalante conforma justamente al lado de este último y de Fernando Eimbcke la generación siguiente de cineastas mexicanos que, junto con aquella de Cuarón, Del Toro e Iñárritu, se sitúa entre las nuevas fuerzas del cine a nivel mundial. A esto justamente aluden unos análisis aparecidos en los semanarios Le Film Francais, Screen International y Variety durante el festival. DOCUMENTAL SOBRE POLANSKI El día martes se completó con dos interesantes documentales presentados fuera de competencia. En el primero, Roman Polanski: Buscado y Deseado, estrenado con anterioridad en el Festival de Sundance en enero pasado, la realizadora norteamericana Marina Zenovich reconstruye a través de una plétora de documentos el famoso caso de la persecución de la policía de Los Angeles -otra vez está- contra el célebre realizador polaco, hace unos 30 años por abusos sexuales contra una menor. El documental alude a las irregularidades del proceso y la actitud del juez, quien trató de condenar a toda costa a Polanski infligiendo reglas elementales del procedimiento judicial. El asunto concluyó con el escape del realizador a Europa. En el segundo documental, Maradona, el multilaureado -dos Palmas de Oro aquí- y a la vez controvertido realizador bosnio Amir Kusturica, teje un retrato de este otro controvertido personaje que es la estrella casi mítica del futbol, el argentino Diego Armando Maradona. Nada más la subida de la escalera del Palacio de los Festivales por Maradona antes de la presentación de la película resultó todo un espectáculo. La magnitud de la respuesta del público y de los admiradores confirmó que Cannes necesita y a la vez puede servirse de todo tipo de estrellas y no solamente cinematográficas. |
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