Comunidad y cultura
Buscan recrear sonidos precolombinos en México
Los objetos están hechos de arcilla, plumas de pavo, caña de azúcar, piel de rana y otros materiales naturales que eran parte integral de la vida precolombina. Foto: AP
Organización Editorial Mexicana
28 de junio de 2008

AP

Ciudad de México.- Los científicos estaban fascinados con un descubrimiento fantasmagórico: un esqueleto humano enterrado en un templo azteca de la Ciudad de México con un silbato con forma de calavera en cada mano.

Por casi 15 años nadie hizo bulla con esta hallazgo. Cuando alguien finalmente reparó en él, algo quedó en claro: si la muerte emite algún sonido, es éste. Es un sonido agudo que penetra bajo la piel y causa escalofríos.

Los objetos antiguos que emitían sonidos, como los silbatos de la muerte hallados en las manos del esqueleto, eran generalmente guardados en los depósitos de museos y nadie les prestaba mucha atención. Pero ahora están siendo estudiados, reproducidos y analizados por arqueólogos, historiadores de la música y hasta ingenieros mecánicos.

Si bien la mayoría de las investigaciones de culturas antiguas giran en torno a templos, pirámides y piedras preciosas, estos objetos ofrecen la posibilidad de escuchar sonidos de la América prehispánica, dicen los expertos.

"Es un nuevo campo que se esté poniendo de moda", manifestó Tomás Barrientos, director del departamento de arqueología de la Universidad del Valle de Guatemala. "Hace 10 años no se conocía nada de esto, pero ahora, con la apertura de los museos y de las colecciones de personas con poder, es un estudio que ha tomado mucho importancia".

Roberto Velázquez, ingeniero mecánico de la Ciudad de México, se ha dedicado a reproducir silbatos, flautas y otros objetos que emiten sonidos hallados en ruinas antiguas de Latinoamérica.

"Son miles de instrumentos. Los arqueólogos son sordos, sólo tienen ojos y manos. Es como si hubiésemos estado viendo nuestras culturas antiguas como si fuesen también ellas sordas y mudas, señaló. Pero creo que todo esto está estrechamente vinculado con lo que hacían y lo que pensaban".

Velázquez estudia meticulosamente cada objeto antes de reproducirlo. Viaja por todo México para examinar los instrumentos de viento que van siendo desenterrados, algunos de los cuales datan del 400 antes de Cristo y tienen la forma de animales o de deidades. Estudia relieves y escanea crónicas de hace 500 años.

Los objetos están hechos de arcilla, plumas de pavo, caña de azúcar, piel de rana y otros materiales naturales que eran parte integral de la vida precolombina.

En casi todos los sitios donde hubo asentamientos mayas se han hallado silbatos y flautas. Los aztecas, por otra parte, hacían sonar conchas de caracoles para marcar el inicio de ceremonias y posiblemente para comunicar estrategias durante las guerras. Los cazadores probablemente empleasen instrumentos con formas de animales para emitir sonidos que atraían a los venados.

Se cree que tanto aztecas como mayas eran capaces de emitir sonidos aterradores que espantaban al enemigo.

Las mismas pirámides fueron construidas de modo tal que emiten sonidos. Investigadores mexicanos y estadunidenses dicen que un palmoteo en la base del templo de Kukulcán en las ruinas mayas de Chichen Itza puede reproducir el canto de un pájaro quetzal, cuyo plumaje largo y verde de la cola era muy apreciado por mayas y aztecas.

Ciertos sonidos le producen un hormigueo a uno. Muchos objetos emiten ruidos que al oído moderno le suenan extraños. Algunos son tan fuertes que su registro alcanza la cima de la escala del oído humano.

Arnd Adje Both, experto en arqueología musical prehispana, fue el primero que hizo sonar los silbatos hallados en las manos de los esqueletos en excavaciones realizadas entre 1987 y 1989. Both cree que los aztecas probablemente hacían sonar el escalofriante Silbato de la Muerte antes de sacrificar una persona a los dioses.

"Mi experiencia es que al menos algunos sonidos prehispánicos eran más destructivos que positivos, otros generan trances", expresó Both en un correo electrónico a la AP. "Usaban los sonidos en todo tipo de cultos y rituales, incluidos sacrificios, pero también en ceremonias de curación"

Los sonidos siguen desempeñando un papel importante en la sociedad mexicana. Una campana de vacas anuncia la llegada de los camiones recolectores de basura en los suburbios de la capital. Una flauta indica que llega la persona que afila cuchillos, en tanto que un sonido similar al maullido de un gato revela la presencia de un vendedor de billetes de la lotería.

A veces Velázquez construye sus réplicas con base en un fragmento de un instrumento. De ser posible, examina los rayos x del objeto para observar sus cámaras internas, algunas de las cuales tienen canales de viento trapezoides. También mide sus dimensiones.

Fabricar los instrumentos es apenas una parte del trabajo. Luego tiene que aprender a tocarlos. Sopla en unos agujeros y tapa otros, o aprieta el objeto contra sus labios y mueve la lengua. También puede colocar el objeto dentro de su boca y soplar.

Generalmente le toma meses dominar un sonido. En una oportunidad experimentó durante un año antes de finalmente descubrir el sonido de un silbato con forma de rana.

Velázquez graba los sonidos y los guarda en archivos digitales. Luego analiza su frecuencia y su tono.

El renombrado arqueólogo Paul Healy, quien hizo un importante descubrimiento de instrumentos mayas en Belice en la década de 1980, dice que muchos de los originales siguen funcionando.

"Algunos instrumentos estaban rotos, lo que nos vino muy bien porque pudimos ver cómo estaban hechos, la tecnología empleada para construir una cámara de sonido de arcilla muy delgada. Cuando uno sopla, todavía puede lograr las notas. Imagínese el registro que tenían, dijo Healy. Pero no tenemos partituras escritas que nos den una idea más cabal de cómo sonaban".

Relatos de sacerdotes españoles del 1500 dicen que eran sonidos tristes y lúgubres, aunque probablemente esos fueron los únicos sonidos que produjeron los indios en su presencia.

"Cuesta decir si los sonidos buscaban atemorizar a alguien, indicó Healy. Pero los españoles se llevaban grandes sustos cuando oían acercarse esos ruidos".
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