Opinión
Todo lo Bueno
Edmundo Domínguez Aragonés
China creará superverduras enviando semillas al espacio

Organización Editorial Mexicana
12 de octubre de 2006

A partir de las Leyes de Mendel, o sea, las leyes de la herencia, con lo cual demostró que las características de los seres vivos se transmiten de una a otra generación, ha sido una aspiración de muchos crear animales, frutos y vegetales el doble o triple de su tamaño normal, para combatir las hambrunas.

Esta cabal solución al problema que doblega y extermina a muchos habitantes de países africanos principalmente, no ha podido ser en razón de las Leyes del Mercado: la legítima competencia entre productores y vendedores de alimentos.

La sobreproducción de vegetales, hortalizas y frutos derrumba los precios de las cosechas y así, los agricultores, hortelanos y fruticultores eligen destruirlos, regalarlos o dejarlos pudrir.

El botánico austriaco Gregor Johann Mendel llevó a cabo los ya históricos experimentos con plantas de chícharos para asegurarse de que sí se heredaban las características de la especie. Entonces produjo las combinaciones y cruces que dieron por resultado plantas cada vez más altas que las anteriores.

Estas Leyes, desde 1900, han permitido crear alimentos de alta selección y de las características apetecibles para los consumidores, quienes pagan el precio por tal perfección.

Y como la muy laboriosa Republica Popular China cuenta con una población de más de mil 300 millones de personas, y sólo dispone de una proporción cultivable de menos del 14 por ciento de la superficie del país, le es necesario y justo alimentarla en lo más satisfactorio posible.

Ante tal requerimiento, en estos días, China ha enviado al cosmos en satélite "Shijian-8" cargado con 215 kilos de semillas y hongos para exponerlos a radiaciones cósmicas y conseguir así cosechas de "súper frutas y verduras", más fuertes y de mayor calidad.

Las dos mil semillas habrán de ser expuestas a nueve tipos diferentes de radiaciones cósmicas y a micro-gravedad y, cuando el ingenio espacial, regrese al Planeta Azul y a territorio chino específicamente, los datos recogidos servirán al Ministerio de Agricultura para desarrollar nuevos cultivos.

En tal tarea están involucradas distintas instituciones encargadas de trabajar con las citadas semillas para producir cultivos de alta eficiencia y gran calidad, según lo ha informado el Centro de Reproducción Espacial de la Academia China de Ciencia Agrícola, misma información que ha sido divulgada por la agencia Xinhua, en Beijín, la capital china.

Los chinos esperan con este experimento "solucionar parte del problema de la agricultura del país", habiendo antes, desde 1987, lanzado al espacio una carga de semillas con la misma finalidad con apreciable éxito.

Las autoridades chinas ya han experimentado desde hace años con las semillas que retornaron a la Tierra, habiendo conseguido cosechas de trigo y arroz más abundantes tras ser expuestas al espacio.

Esto es posible en China porque los criterios que determinan las políticas alimenticias son una cuestión de Estado, la seguridad del sistema y sus instituciones y para el bien común.

Los chinos no se andan con chingaderas, tal y como en nuestro país se están llevando a cabo un día si y otro también, en el entorno del interregno entre el sexenio a punto de fenecer y el que proseguirá si ello es posible.

Aquí, en esta cuestión esencial de la producción, distribución y consumo de alimentos, ninguno de los próceres que compitieron por todos los cargos de elección ciudadana y los que han resultado electos a éstos, propusieron enfrentar el problema ni mucho menos ofrecer soluciones.

Sin ir más lejos, las palabras "agricultura", "ganadería", "pesca" no fueron ni han sido pronunciadas por ninguno. Esto.
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