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Toros
EL mexiquense Ernesto Sánchez logró muletazos con temple. Foto: Alejandro Villa / ESTO
7 de septiembre de 2008
Ernesto Sánchez, el mejor librado
EN novilladas anteriores el ganado siempre estuvo por encima de sus victimarios, inclusive, algunos fueron desaprovechados, pero en este séptimo festejo en la plaza Arroyo, el ganado de Zotoluca fue el que no colaboró para que se lucieran los jóvenes coletas.
Se invirtieron los papeles y fueron los alternantes los que tuvieron disposición y estuvieron voluntariosos, tesoneros, tratando de sacar mayores beneficios. Los novillos de Zotoluca echaron a perder la fecha tan significativa para la ganadería tlaxcalteca que está cumpliendo 100 años de su fundación. Estuvieron debidamente presentados, pero no a la altura su comportamiento, porque en términos generales fueron malos, mansos, descastados y deslucidos. Fue el mexiquense Ernesto Sánchez, quien ahora fue el mejor librado con relación a su reaparición. Se vio más asentado, caminando desahogadamente y logró muletazos de buen trazo y temple. No redondeó debidamente. Se atragantó a la hora de la suerte suprema y dejó una estocada caída y traserilla. Aún así tuvo petición de oreja que no se concede y le hacen dar la vuelta. Rodolfo Chávez, que reapareció, se notó fuera de sitio y con demasiadas precauciones. Nunca paró los pies; siempre hizo el toreo sobre piernas y mal a la hora de matar para escuchar un aviso y escuchar palmas. José Pedro Rodríguez, de León, que hizo abrigar esperanzas en su actuación anterior al cortar las dos orejas, ahora estuvo sin poder acoplarse al enemigo, que estuvo rajado. José Pedro le intentó, pero no hubo correspondencia, aunque tuvo algunos buenos momentos. Dejó tres cuartos de acero. No fue efectiva y escuchó un aviso y se retiró en silencio. Y cerró el festejo el colombiano Juan Solanilla que fue toda voluntad y sus esfuerzos se estrellaron ante un manso. Se retiró entre algunas palmas. |
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