Elige tu té favorito, ese que te haga sentir confort.
Prepara un chaxi sencillo (espacio o display para preparar el té). Si es posible, aprovecha los elementos naturales a tu alrededor
Una vez que todo esté en su lugar, descálzate y siéntate cómodamente. Cierra los ojos y regálate 5 respiraciones profundas, poniendo especial atención a los sonidos de tu entorno y el viento que roza tu piel.
Prepara el té agradeciendo a la madre Tierra por la oportunidad de habitarla y el té que hoy tienes en tus manos
Levántate y toma el cuenco con té entre tus manos. Camina lentamente mientras bebes el té para contactarte con la energía de la naturaleza, siente cada parte de tu piel el contacto con la Tierra. Observa el entorno y haz conciencia del largo camino que esas hebras recorrieron para que hoy pudieras infundirlas: la semilla de la Camellia Sinensis, la tierra y agua que la nutrieron, el sol que la ayudó a crecer, los maestros que con amor la procesaron, las millas que recorrieron las hebras secas para poder llegar a las manos del mercader que las hizo llegar a ti.
Continúa infundiendo el té, hasta que sólo sea agua caliente. Al finalizar, regresa las hebras infundidas a la Madre Tierra, agradece y haz un compromiso de cambio a favor de la naturaleza ¡los actos pequeños, también generan grandes cambios!