El viaje de una semilla: así es el trayecto desde su creación hasta el campo mexicano
Viajan, se certifican y llegan a nuestro país de diferentes maneras. Te contamos su travesía
Francisco Charqueño / Aderezo
Con base en lo explicado por Mario Puente, director ejecutivo de la Asociación Mexicana de Semilleros (AMSAC), así es el proceso completo.
Inicio — La investigación genética
En esta fase aún no existe un producto comercial. Es material experimental que permanece bajo control absoluto de la empresa desarrolladora. Perderlo implicaría perder años de inversión.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el mejoramiento vegetal es clave para enfrentar el cambio climático y aumentar productividad sin expandir la frontera agrícola.
La experimentación — Probar en distintos países
Una vez obtenida la primera semilla, comienza la etapa más larga: la evaluación.
El objetivo no es solo aumentar volumen, sino comprobar que pueda desarrollarse en distintos entornos productivos: Holanda, China, Argentina, México o cualquier otro país.
La International Seed Testing Association establece estándares internacionales para analizar pureza, germinación y vigor, parámetros indispensables antes de liberar una variedad al mercado.
En cultivos como hortalizas —tomate, pimientos, cebolla o brócoli— entre 90 y 95 por ciento de las semillas utilizadas en México forman parte de este circuito global, según datos citados por AMSAC.
La multiplicación controlada — Crecer sin perder pureza
Cuando la variedad demuestra buen desempeño, se multiplica de manera controlada durante varios ciclos. Puente distingue dos escalas:
Cruzar fronteras — Las leyes para revisarlas
Distribución — Tratamiento y empaque
Y aunque viaje puede haber durado hasta una década y haber cruzado varios continentes, todo termina —y vuelve a empezar— en la tierra.
Editor y reportero del suplemento Aderezo en todas sus plataformas desde hace un año y hace una década en la OEM.

























