Cómo ahorrar luz y mantener tu casa fresca en Tapachula
Especialistas explican cómo la correcta orientación de las viviendas, el uso de ventilación cruzada y la instalación de paneles solares pueden reducir significativamente el consumo de energía
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Algunos hábitos de ahorro de energía, son usar lámparas LED, no dejar aparatos eléctricos conectados innecesariamente / Ilustrativa / Pixabay
En Tapachula, el calor no pide permiso. Se instala desde temprano, se filtra por las paredes, se posa sobre las losas y convierte cada habitación mal orientada en una pequeña caja térmica. Aquí, donde el clima cálido húmedo marca el ritmo de la vida cotidiana, hablar de eficiencia energética no es una moda: es una necesidad doméstica.
En el marco del Día Mundial de la Eficiencia Energética, el arquitecto Marco Tulio Monzón Roblero, representante legal de Diseño Integral Ambiental ASB, camina por una obra en proceso y señala hacia el cielo. “La inclinación del sol en Tapachula está hacia el sur”, explica. Parece un detalle técnico, pero en realidad es el inicio de un ahorro de energía que puede alcanzar entre 25 y 30 por ciento en el recibo de luz.
Para Monzón Roblero, todo comienza con la orientación de la vivienda. En esta ciudad, una recámara orientada al sur sin protección térmica puede convertirse en un horno al mediodía. “No se trata solo de acomodar muros, sino de analizar la orientación, el uso de los espacios y las horas de permanencia”, explica.
El error más frecuente —advierte— es construir sin asesoría especializada. Casas oscuras obligan a encender focos desde temprano. Espacios sin ventilación generan humedad y hongos. Terrenos largos sin cubos de luz se convierten en túneles calientes.
Tapachula tiene un privilegio natural: sus vientos dominantes. Por la mañana soplan desde el sur, de la playa hacia la ciudad; por la tarde, bajan de la montaña. “Si colocas ventanas enfrentadas, generas ventilación cruzada”, explica el arquitecto. Una abertura en un extremo y otra en el lado opuesto permiten que el aire circule y reduzca la necesidad de aire acondicionado.
Las casas antiguas lo sabían. Eran más altas, tenían celosías sobre las puertas, falsos plafones y cámaras de aire entre techo y habitación. El aire caliente subía y escapaba. Hoy, señala, se puede recuperar ese principio con aislantes térmicos o incluso con materiales tradicionales como arcilla, barro o bajareque, capaces de reducir entre dos y tres grados la temperatura interior.
La transición más sencilla es cambiar focos incandescentes por focos LED / Ilustrativa / Pixabay
No todas las familias pueden remodelar una vivienda desde cero. Pero sí pueden actuar. Pintar con colores claros, mejorar la iluminación natural, instalar un falso plafón, sembrar árboles para sombra o crear muros verdes con plantas son medidas accesibles que mejoran el confort térmico.
A ello se suman hábitos de ahorro de energía: usar lámparas LED, no dejar aparatos eléctricos conectados innecesariamente y agrupar actividades como el planchado en un solo momento del día. “El costo de un arquitecto siempre será menor que el gasto acumulado por una mala construcción”, sentencia Monzón Roblero.
También habla del uso de recubrimientos de PVC tipo duela imitación madera. Funcionan como aislantes térmicos si se instalan sobre un muro para generar una cámara de aire. Sin embargo, advierte que su costo es elevado, acumulan polvo en las ranuras y deben considerarse las condiciones sísmicas de la región.
En cuanto al crecimiento de bodegas en Tapachula, lo atribuye a la necesidad de almacenaje y al desarrollo económico propio de una ciudad fronteriza. “No están diseñadas para habitarse”, aclara.
Con un sistema adecuado de paneles solares se puede ahorrar en electicidad / Carlos Mejía / Diario del Sur
A unos kilómetros de esa obra, el ingeniero electromecánico Roberto Villagran Ruiz, agente capacitador externo avalado por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, revisa el historial de consumo de un recibo de la Comisión Federal de Electricidad.
“El cálculo siempre es personalizado”, explica. Se analiza el consumo en kilowatts, el historial del recibo y la capacidad del circuito eléctrico del domicilio. El objetivo: acercar la facturación de luz a cero o al mínimo posible.
Pone un ejemplo: una familia que paga mil pesos de luz podría reducir su recibo de electricidad a entre 100 y 200 pesos con un sistema adecuado de paneles solares. Para una vivienda tipo Infonavit, con dos recámaras y electrodomésticos básicos, se requieren cuatro paneles solares y un inversor que transforme la energía directa en alterna. La inversión oscila entre 35 mil y 55 mil pesos.
La recuperación de la inversión ronda los dos años. Después, el ahorro en electricidad es ganancia directa. Los paneles solares tienen garantía de hasta 15 años y requieren mantenimiento mínimo. Incluso en días nublados funcionan, aunque la producción de energía solar disminuye alrededor de 30 por ciento.
Villagran Ruiz recuerda que la tarifa doméstica 1 de CFE opera por bloques: si se rebasa cierto límite de consumo, el costo por kilowatt aumenta. Por eso, combinar buenos hábitos de consumo con paneles solares puede generar hasta 70 por ciento de ahorro total.
La energía solar ayuda a disminuir los efectos del cambio climático / Marvin Bautista / Diario del Sur
La transición más sencilla es cambiar focos incandescentes por focos LED. Mientras el incandescente representa el 100 por ciento del consumo, el LED utiliza apenas entre 20 y 30 por ciento. Si antes se pagaban 100 pesos por iluminación, con lámparas LED podrían pagarse 25 pesos.
En Tapachula, estima el ingeniero, la adopción de energía solar aún es baja, entre 20 y 25 por ciento según su percepción. Sin embargo, ha crecido en ranchos, clínicas, oficinas y negocios. La alta radiación solar en el Soconusco convierte a la ciudad en territorio ideal para la energía solar, cuyos paneles son hoy 30 por ciento más pequeños que modelos anteriores.
El calor en Tapachula no va a desaparecer. Pero el gasto excesivo de electricidad sí puede reducirse. Orientar mejor una vivienda, permitir que respire, usar materiales adecuados, cambiar hábitos de consumo y apostar por energías renovables no solo aligeran el recibo de luz: también transforman la relación con el entorno.
En una ciudad donde el sol cae vertical y los ventiladores no descansan, la eficiencia energética deja de ser un discurso técnico para convertirse en una estrategia de supervivencia doméstica. Y en esa batalla cotidiana contra el calor, cada ventana bien colocada y cada foco LED encendido marcan la diferencia.