Análisismartes, 24 de marzo de 2026
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El PAN abrió la puerta a candidaturas ciudadanas y el mensaje es claro: el partido reconoce que su modelo de control interno ya no alcanza para sostener competitividad electoral. La decisión no es menor porque rompe con una lógica histórica de cuadros cerrados y obliga a replantear cómo se construyen las candidaturas rumbo a 2027. Mauricio Kuri, respalda esa apertura y sabe que el desgaste natural del ejercicio de gobierno y la fragmentación interna del panismo requieren oxígeno externo. La medida busca ampliar la base de perfiles, mejorar la narrativa de inclusión y evitar que el proceso de selección quede atrapado en disputas de grupo que terminen debilitando al partido antes de la elección.
En el caso de Querétaro, la lectura es todavía más precisa; el PAN gobierna, pero también enfrenta una competencia más estructurada de Morena y aliados, además de una ciudadanía menos alineada con partidos tradicionales. Abrir candidaturas a no militantes permite al panismo incorporar perfiles con posicionamiento social, técnico o mediático que no necesariamente han hecho carrera partidista, pero que pueden ser competitivos en las urnas. Esta apertura también implica riesgos: si no hay reglas claras y procesos transparentes, puede convertirse en un mecanismo discrecional donde las decisiones sigan tomándose en cúpulas, solo que ahora con candidatos “externos” legitimados por acuerdos políticos, no por competencia real.
En 2009 el PAN pagó entonces el costo de cerrarse, de no leer el contexto y de limitar la renovación interna. Hoy intento corregir ese error, pero la diferencia es que el entorno es más complicado. No se trata solo de abrir la puerta, sino de garantizar que quienes entren tengan viabilidad electoral y no sean simplemente figuras decorativas o apuestas coyunturales. En Querétaro, donde ya hay una baraja amplia de aspirantes dentro del propio PAN, la llegada de perfiles ciudadanos puede tensar aún más la competencia interna.
Kuri lo dice fuerte, no asumir el papel de “gran elector” se vuelve clave en este nuevo esquema; si el gobernador mantiene esa línea, el proceso deberá sostenerse en reglas más institucionales y menos en decisiones unipersonales. En síntesis, el PAN intenta modernizar su mecanismo de selección en un contexto donde la competencia es más dura y la lealtad partidista pesa menos que la percepción pública.
Tener un título de concesión de agua otorgado por CONAGUA y en regla cumple con la legalidad, pero no agota la discusión con grilla. El diputado Mario Calzada, concentra permisos para uso agrícola, industrial, de servicios y pecuario, el tema era administrativo y en la mañanera lo volvieron político: hay un posible conflicto entre interés público y beneficios privados. El asunto será un boomerang a Morena, al tiempo porque puede ser fuego amigo.