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Culturamiércoles, 23 de enero de 2019

La importancia de llamarse Franco

Víctor Vázquez

Fue entonces que el reconocido histrión queretano se “descosió” y habló largo y con detalles de la importancia de “hacerse de un nombre” en la escena.

Cuarenta décadas en los escenarios no han pasado en vano, pues no es fortuito que Franco ya sea una referencia en el arte escénico local y que su nombre se asocie a calidad, profesionalismo y maestría en el oficio actoral.

Hablemos con franqueza…

La inclinación por el arte en Franco nació el mismo día que él llegó al mundo, pero fue hasta que entró en la universidad que estas afinidades se materializaron.

La convivencia diaria y contacto directo con el teatro no tardaron en seducir a Vega, quien pronto se sumó al grupo universitario.

Además de artes escénicas, en aquellos primeros talleres que cursó Franco se impartió fotografía, “con Ramón Jiménez; géneros teatrales, con Rubén Torres; Paula de Allende nos dio taller de poesía, y Julio (Castillo) venía cada 15 días”, recuerda.

Estas primeras aventuras escénicas las hizo a la par de sus estudios y su posterior carrera como ingeniero, la cual trató de compaginar durante algún tiempo.

Sin embargo, sus diferentes compromisos lo hicieron decantarse por el teatro.

“Yo trabajaba en una constructora. Estuve un año en San Cristóbal de las Casas y luego en Palenque. Cuando terminamos, el ingeniero me dijo:

Tenemos obra en Cancún ¿te vas?.

No – le dije - Me tengo que regresar porque no me he titulado.

- A mi no me interesa tu papelito.

- Pero a mí sí.

Hasta entonces trataba de equilibrar sus labores como ingeniero con su pasión teatral, pero llegó la década del 90 y con ella la decisión de abrazar de lleno el teatro.

La cartelera

Con los Cómicos de la Legua, la compañía decana del teatro queretano, estuvo alrededor de 15 años, incluso llegó a dirigir al grupo entre 1991 y 1992.

“Después de ser director general de los Cómicos uno debe retirarse para que no digan que sigo mangoneando”, contó Vega Fernández para explicar su salida de esta compañía de teatro.

Su identidad con este grupo adherido a la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) lo hizo tomar conciencia de que no podría ponerse una nueva “camiseta”; incorporarse a otra compañía teatral estaba descartada.

Pero el primer paso de esta iniciativa, que ya cumplió los 25 años de existencia, se dio un año antes con la producción de “La Cenicienta”, en el que debutaron figuras del gremio artístico que ahora son reconocidos en el ámbito local y nacional.

En la puesta en escena participaron además Israel Rodríguez, mejor conocido como el payaso “Meneíto” (hermanastra); Lupita Smythe (hada madrina); Grettel Valdez (La Cenicienta) y Jorge Smythe (ratón).

“Pero no era una producción de La cartelera como tal, sino en el mismo Teatro del Seguro hicimos Un cuento de navidad, en ese mismo año, en el 92, y hasta el 93 ya formalmente se constituye como La cartelera”, explica Franco.

Estos trabajos los hizo de la mano de Erick Ramírez, David Quintero, Alejandra Segovia, José Mendoza, entre otros histriones.

En este sentido, Franco destaca con orgullo la capacidad y disposición que ha logrado para trabajar con diversos grupos y actores del gremio queretano, “hay cierto respeto con los grupos jóvenes, te digo, me dicen: Franquito”, destaca.

Centro Cultural

Otro gran proyecto en el que sigue trabajando Vega Fernández es el Centro Cultural Universitario de Cadereyta, cuyo “objetivo es salud, educación y arte para el bienestar social”, precisa el entrevistado.

El proyecto, que tiene el respaldo de la Secretaría de Cultura estatal, el Municipio de Cadereyta y la UAQ, busca acercar servicios de salud, talleres y módulos de enseñanza para los habitantes de esta zona del semidesierto queretano.

Actualmente se encuentran en el proceso de crear una asociación civil que soporte el inmueble y sus actividades, la cual llevará el nombre del actor, director y productor de teatro.

“Es mi voluntad de que en el momento en el que yo fallezca, el patrimonio pase hacer de la universidad, pero primero es la creación de la fundación AC (…) Hay una clausula que dice que mientras Franco Vega viva, es el presidente vitalicio”, continuó el histrión.

Dentro del comité de vigilancia que integra el proyecto están las dependencias e instituciones enlistadas, pues el inmueble, que será construido en un terreno propiedad de Franco, sería cedido a la UAQ para su futura administración.

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