El Mundial de 1986 transformó la vida cotidiana de Querétaro; la ciudad se convirtió en sede mundialista, e impactó su economía, su infraestructura y la convivencia de su gente durante aquel histórico verano
Agapito Arellano Ponce y Edgar Guerrero encabezan dos generaciones de liderazgo en la institución queretana con 31 años de historia, presencia en cuatro estados, 31 sucursales y una apuesta por competir en un mercado agresivo sin perder la confianza y el sentido social