Locallunes, 26 de septiembre de 2016
Celaya: a 17 años del domingo negro
71 muertos y cientos de heridos fue el saldo del domingo negro
Fernando Trejo

Han pasado 17 años desde que ocurrió una de las tragedias que marcaron la historia de Celaya, el domingo negro, donde el destino cambio la vida de cientos de familias, y que acabó con la de más de 70 personas, entre ellas un reportero gráfico del Sol del Bajío, Leonicio Lira, quien fue de los primeros en llegar a la zona de desastre. Las inmediaciones de la Central de Abastos y la Central Camionera se convirtieron en una zona de destrucción, después de que en Abarrotera Celaya, establecimiento que almacenaba pirotecnia se incendiará y comenzarán las explosiones. Las cifras oficiales mencionaron que se trataba de más de dos toneladas de pólvora. LOS HECHOS Durante las primeras horas del domingo 26 de septiembre de 1999 todo marchaba con normalidad hasta poco antes de las 10 de la mañana que comenzó la tragedia, siendo una de las primeras versiones que el incendio se derivaba de una fuga de gas. Se registraron cinco explosiones, siendo en la segunda donde el fotógrafo del Sol del Bajío falleció. Varios comercios cercanos a la zona se derrumbaron por las ondas expansivas. Los proyectiles alcanzaron a las personas que iban hacer sus despensas. Las primeras dos explosiones fueron las que cobraron más víctimas, entre socorristas, policías, bomberos y periodistas que se encontraban en el lugar, mientras que las ondas expansivas alcanzaron a dañar casas y autos a más de 500 metros a las redonda. El primer conteo de daños que se reportó ese día a las nueve de la noche, registró 60 muertos y 348 heridos, de los cuales 56 decesos fueron en el lugar de los hechos y cuatro más en hospitales, mientras que 267 de los heridos fueron dados de alta en las primeras 24 horas y 81 presentaron heridas de mayor gravedad. El informe final que presentó la autoridad fue de 71 muertos y 348 heridos. Por la magnitud de la tragedia, los cuerpos de emergencias del Municipio de Celaya solicitaron el apoyo de corporaciones de municipios y estados vecinos, mientras que el entonces gobernador de Guanajuato, Ramón Martín Huerta, solicitó la intervención de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), para implementar el plan DN-III, realizando labores de rescate y limpieza en la zona cero. Los centros hospitalarios de la demarcación fueron sobrepasados por el número de heridos, y sobre todo la falta infraestructura no les permitía albergar los cuerpos de las víctimas mortales, lo que llevó a habilitar el gimnasio de la Unidad Deportiva Miguel Alemán Valdés como anfiteatro, para que ahí las familias pudieran reconocer los cuerpos. Hoy a 17 años de la terrible explosión, deudos de las víctimas, así como rescatistas y vecinos, que estuvieron en el lugar de los hechos, siguen conmemorando día con una misa en honor a los ahí caídos.