Mauricio Kuri dijo que afinan los detalles para que se inicien los trabajos lo antes posible, pero recalcó que dependerá de la empresa que ejerza el proyecto
Parque del Cerro de las Campanas acusa falta de mantenimiento en varias áreas / Fotos: Irais Sánchez / Diario de Querétaro
Siendo uno de los referentes de la historia no solo queretana sino de México, el Parque del Cerro de las Campanas es un lugar turístico que muestra deterioro, falta de mantenimiento y es un sitio turístico difícil de transitar para personas con discapacidad motriz, física o con movilidad reducida.
El parque que fue declarado como Área Natural Protegida el 7 de julio de 1937, muestra en su exterior algunos espacios con marcas de grafitis, pintura desgastada y rejas en igual condición. Si bien el acceso, donde se tienen que pagar siete pesos y 23 más si se quiere visitar el museo, se observa limpio, una vez dentro el parque se puede ver el deterioro que han sufrido los caminos peatonales que rodean la escalinata principal, la cual, también muestra las huellas del uso constante, ya que algunas piezas de la cantera están levantadas en algún punto, lo que, si uno no se fija, puede provocar un tropiezo.
La escalinata está flanqueada por vendedores de recuerdos, pulseras artesanales, muñecas Lele y juegos de destreza mental, la fuente que se encuentra a un costado de ella ya no cuenta con las diversas placas que señalaban a los benefactores del lugar, incluso las estatuas ya se encuentran rotas o desquebrajadas.
Al llegar a la capilla de Maximiliano de Hasburgo, se puede observar que, aunque se le da mantenimiento, tiene huellas de humedad en la cantera del interior y en el exterior no faltan los grabados con clavo o algún objeto punzocortante que la gente deja en la construcción.
El Cerro de las Campanas toma su nombre de las rocas que, al golpearlas, generaban un sonido metálico, sin embargo, ya no existe este tipo de piedra en las laderas, que se mantienen con constante riego para que el verdor de la flora no se pierda, siendo una de las áreas que más mantenimiento recibe de todo el parque.
Los pasillos de pavimento que rodean al parque, en una época en la que el apoyo a las personas con discapacidad motriz, con discapacidad física o con movilidad reducida es importante, se vuelven intransitables para quien quiere subir a ver el Benito Juárez monumental o conocer el museo, ya que no existe un espacio que no esté descarapelado, tenga agujeros (algunos hasta hoyos de 5 centímetros de profundidad) o simplemente se tenga que estar viendo el suelo para no caer o torcerse los tobillos en el caso de las personas sin problemas de movilidad.
“Es bonito el parque, me gusta venir, pero si hace falta su ‘garrota de tigre’ para ponerlo mejor” / Fotos: Irais Sánchez / Diario de Querétaro
“Yo he venido con mis amigos y mi familia, pero sí es molesto tener que andar cuidando dónde pisas, porque ya una vez me torcí el tobillo por no fijarme en el camino. Que le echen, aunque sea, tantito cemento, eso ayudaría mucho, porque en uno de los lados sí hay hasta hoyos grandes. Es bonito el parque, me gusta venir, pero si hace falta su ‘garrota de tigre’ para ponerlo mejor”, señaló Claudia González, visitante queretana del parque, quien iba acompañada de sus papás y un hermano menor.
Irónicamente, el Museo del Cerro de las Campanas, antes conocido como el Museo La Magia del Pasado, cuenta con rampas para discapacitados motrices, con discapacidad física o movilidad reducida, sin embargo, suelen ser muy poco usadas debido a lo complicado que resulta la subida para llegar a él.
En el caso del Museo del Cerro de las Campanas, si bien el exterior se encuentra bien pintado, los baños tienen algunos problemas por falta de mantenimiento, aunque ya fueron reparados en alguna ocasión. La entrada es con el boleto que se adquirió en la parte baja, por lo que, si se quiere entrar y no se pagó, hay que descender nuevamente para tener el acceso y entregarlo en la entrada del museo.
Se observa limpio, una vez dentro el parque se puede ver el deterioro que han sufrido los caminos / Fotos: Irais Sánchez / Diario de Querétaro
Una vez dentro del Museo, compuesto por cinco salas donde se cuenta la historia de la fundación de Querétaro y eventos importantes de México, existen nueve interactivos, de los cuales algunos ya no se pueden utilizar debido al vandalismo de la gente que acude o por falta de mantenimiento, lo que reduce la experiencia a lectura de los biombos, mover los objetos sin que pase nada o a ser simples espectadores de lo que ahí se encuentra.
“Desgraciadamente sí hace falta mantenimiento al museo. Algunos de los interactivos dejaron de funcionar porque la gente se voló los micrófonos o una de las tablets que sirven para que sea más divertida la visita, en otros casos se fastidió el centro de mando o se perdió la información para poder reutilizar el interactivo, estamos en espera de que nos den presupuesto o vengan a ayudarnos con ello”, señaló uno de los encargados del sitio, quien prefirió no decir su nombre.
Sin embargo, a pesar de esta falta de mantenimiento, el lugar puede disfrutarse y, si se va con tiempo, dedicarse a leer todos los biombos y usar los interactivos que quedan utilizables. Las imágenes y el audio ayudan a que la visita valga la pena, tomando en cuenta que la mayor cantidad de gente que lo visita viene de otros lugares como turistas.
“Puedo decir que un 55 por ciento es de gente que viene de fuera del estado, que viene a turistear; el 35 por ciento diría que es de queretanos o gente que vive aquí en la ciudad y el restante es de turistas de otros países. Además, vienen muchos niños y jóvenes porque los traen de las escuelas públicas y privadas. En general sí tenemos un buen número de visitas al mes”, indicó el encargado.
Así, el Parque Cerro de las Campanas y el Museo, que son manejados por dos instituciones diferentes, ya que el Museo lo maneja la Dirección de Cultura Estatal y el Parque lo hace el estado y la Federación, muestra que los años no pasan en balde y menos cuando el mantenimiento no es una situación primordial.