Daños causados seguirán: Jacinta
Mientras sigan las injusticias, no estarán satisfechas
Eduardo Hernández
También es necesario luchar por casos como el de los 43 jóvenes desaparecidos en Iguala, Michoacán, las mujeres de Atenco y todos los marginados que cumplen con sentencias por delitos que no cometieron, aseguraron.
"Siempre digo gracias y adiós, todos me hablan pero yo no los conozco, yo estuve en la cárcel injustamente porque no sabía defenderme, los secuestradores eran ellos porque me llevaron con engaño y no sabía por qué estaba ahí.
Nunca pensé que iba a estar tres años en la cárcel, yo ni vendía, tuvimos una semana con rejas abiertas, con frío, para dormir en una piedra, pensé que estaba en el infierno”, relató Jacinta.
Relató que días después estuvo contenta al pensar que su familia lucharía por su libertad y que cuando la llevaron a la población, le dijeron que no temiera porque algún día saldría la verdad a la luz.
“Estaré contenta hasta que nos respeten como indígenas, mientras no, estoy agradecida con mis compañeras que me decían 'no llores', yo lloraba porque no estaba con mis hijos, en su graduación, cuando me necesitaban, uno sufre porque no los ve.
No sólo los pueblos indígenas son víctimas de esto, afirmó, hay mucha gente ahí injustamente.
Estela Hernández Jiménez, hija de Jacinta Francisco Marcial señaló que ahora se debe luchar por los 43 jóvenes desaparecidos en Iguala, Michoacán, pedir justicia por las mujeres de Atenco y visibilizar todos los casos en los que hay abuso de poder.
Sin el apoyo del Centro Pro, Jacinta hoy pagaría una sentencia de un delito que no cometió, la pregunta es cuántos inocentes están encarcelados, cuántos corruptos andan sueltos viviendo de los impuestos y fabricando delitos, increpó.
Señaló que la solidaridad tiene que estar ahora con los 43 estudiantes normalistas que faltan, con los miles de muertos, desaparecidos y perseguidos, con los compañeros caídos, con los compañeros cesados por defender lo que por derecho les corresponde.
La ignorancia y el miedo no pueden estar encima de la vida, dijo, pues los que se atreven a usar la palabra escriben la historia y están orgullosos de no dejarla a la pudrición.
Nos queda solidarizarnos con otras víctimas y saber que la vida y libertad no se venden ni tienen precio.
Al procurador general de la República le dijo que no están contentos con esta disculpa, pidió que no haya casos similares, el largo incidente prueba que ser pobre, mujer e indígena no es motivo de vergüenza.
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