A continuación, se suscribe el decreto que en tres puntos, declara como patrimonio histórico, cultural inmaterial del municipio de Querétaro a la Danza de los Concheros.
LO QUE SIGUIÓ
Beatriz Marmolejo, más cauta, afirmó que a través del Instituto de Cultura se llegará a un acercamiento con todos los grupos que hay.
Sin embargo, ya han pasado 45 días y ninguno de los 22 capitanes generales ha recibido invitación para participar en el diálogo.
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El 11 de septiembre, al pie de la escultura El Danzante, se llevó a cabo una sesión solemne de cabildo en la cual se declaró a la Danza de los Concheros como patrimonio cultural de Querétaro. Fotos Hugo Camacho y Yolanda Longino\n
Recordar el nombre de sus abuelos y el de los abuelos de sus abuelos es parte de su vida. Honrar su legado también, como lo fue para sus padres y como lo será para sus hijos: Es la familia conchera, que depositaria de una tradición que inició a mediados del siglo XIX con su antepasado Atilano Aguilar, la semana pasada rompió su silencio habitual y ha salido a la luz pública para exigir respeto por la danza, práctica que en septiembre pasado fue declarada Patrimonio Histórico, Cultural Inmaterial del municipio de Querétaro. La danza, como parte de un ritual devocional que involucra todos los aspectos de su vida, es salvaguardada por ellos sin necesidad de que instituciones o gobiernos le decreten protección, clamaron los concheros chichimecas asentados en el barrio de San Francisquito. La declaratoria, en su opinión, es una farsa y, sin fundamentos, es volátil como el humo del sahumerio que recorrió el cuerpo del alcalde Marcos Aguilar el pasado 11 de septiembre.
En entrevista exclusiva para Diario de Querétaro primero y en conferencia de prensa después, representantes de las 22 mesas de concheros que descienden de Atilano Aguilar manifestaron su repudio a la declaratoria por estar basada en la propuesta de personas que no los representan y por autoridades que ignoran lo que es la tradición.
¿Por qué, si preservar esta tradición es tan importante para ellos no celebraron esta declaratoria cuyo objetivo es, supuestamente, fortalecerla? Porque el proceso fue unilateral, vertical y apresurado. Así lo definieron no sólo los propios concheros, sino también los especialistas del INAH y quienes han investigado esta práctica cultural por décadas.
El día 12 de septiembre, los concheros acudieron a su cita anual con la Santísima Cruz de los Milagros.\n
De acuerdo con el intercambio de correspondencia entre el municipio de Querétaro y el INAH local, y cotejando las declaraciones que el cronista municipal Andrés Garrido hiciera al respecto, el proceso para esta declaratoria empezó el 25 de julio con la solicitud al cronista municipal de la justificación histórica y la importancia de la danza, y se hizo público con una ceremonia al pie de la escultura El Danzante, en el andador 5 de Mayo el día 12 de septiembre, horas antes de que los danzantes chichimecas iniciaran la procesión al templo de la Cruz, donde permanecerían 48 horas dando vida a su ritual anual.
El decreto estipula en su tercer punto que es la Secretaría de Desarrollo Humano y Social la designada para realizar las acciones, planes o programas que juzgue oportunos para la debida promoción, difusión y fortalecimiento de la tradicional Danza de los Concheros del Municipio de Querétaro. Fue dicha secretaría la que el 9 de agosto pasado envió la propuesta de decreto a la Secretaría del Ayuntamiento, encabezada por Rafael Fernández de Cevallos y Castañeda; la propuesta es un documento de nueve cuartillas en las cuales se incluye, en su Consideración XI, que “mediante correo electrónico de fecha tres de agosto de 2017, fue remitido a la Secretaría de Desarrollo Humano y Social del municipio de Querétaro, por parte del Cronista del Municipio la crónica (sic) que elaboró sobre las danzas y tradiciones de la comunidad de los concheros”, cuyo contenido se transcribe. A continuación, bajo el título Las Danzas y la tradición de la comunidad de los concheros, se describe que ésta “es la tradición viva de origen indígena más antigua de Querétaro”. En las siguientes cuartillas, el texto da una descripción de lo que es la danza azteca y su evolución hasta “fines de los año 50”, sin especificar el siglo, cuando los portadores de la tradición dancística “rompieron su hermetismo y ciertas mesas empezaron a desvelar sus secretos”. Asimismo, describe en uno de sus párrafos que “el camino conchero (…) es una ofrenda, un sacrificio, una manera de vivir que nace desde dentro del ser, un camino con corazón. El conchero vive entregado a una misión; es, entre otras cosas, un místico que aspira a recorrer la senda del sol, a cuidar su fuego, recibir su luz y sentir su calor. Todo su propósito está realmente basado en un profundo amor a la Tierra y a todos los seres que la pueblan”. En otro párrafo menciona parte de los elementos rituales como las rocitas, los bastones, las custodias, la santa forma y la santa cuenta. Asimismo, advierte que “habrá que tomarse en cuenta que los datos históricos como tales que se refieren a la tradición de los concheros no existen o no están al alance, y lo poco con lo que se puede contar proviene de la tradición oral, la cual ubica los hechos por épocas y no con fechas”.
El escrito menciona a continuación a Atilano Aguilar. “Los descendientes de Atilano Aguilar y algunos otros, coinciden en que su fundación es coetánea con la fundación de la ciudad de Querétaro el 25 de julio de 1531, lugar en donde la tradición cuenta que dio inicio” y continúa con supuestos y referencias imprecisas, entre ellos el testimonio de Esau Márquez, sin especificar si es directo, quien a su vez cita el libro Leyendas y tradiciones queretanas de Valentín Frías.
A continuación describe la genealogía Aguilar, nombrando a los herederos de Atilano hasta en tercera generación, cuando de acuerdo con el texto, se produjo un cisma en la familia. En esta parte del documento resalta un párrafo en el cual, su autor enfatiza: “existe la necesidad de dar el reconocido mérito a cada una de las mesas de los Aguilar, en cuanto son uno de los pilares que sostienen la tradición de la danza y el rito de concheros; en este sentido, las mesas vienen a constituir la más importante agrupación que acude a la fiesta de la Santa Cruz de Querétaro, tanto por su aspecto cuantitativo y su profundo apego a la tradición, como por su indispensable participación en diferentes festividades religiosas del país”.
Con ello finaliza la consideración XI. La XII asienta que “se deduce que la tradición de la Danza de los Concheros ha sido y es expresión cultural centanria no escrita, que se hereda por medio de la palabra, las experiencias presenciales y que se mantiene vida en las mentes de quienes la replican en la actualidad, siendo así mismo, que se vislumbra claramente un sistema normativo oral propio que rige a los danzantes concheros”.
El documento termina con la consideración XV que afirma que la danza es una tradición que de forma general se ajusta a lo conceptuado como Patrimonio Cultural Inmaterial y por lo mismo y bajo sus mismos preceptos es y debe ser reconocida y protegida para su correcta salvaguarda.
Este documento fue enviado al Instituto Nacional de Antropología e Historia delegación Querétaro a fin de que emitiera una opinión técnica. El INAH recibió el 28 de agosto una carta firmada por Rafael Fernández de Ceballos con fecha del 21 de agosto, solicitando la opinión técnica con la “finalidad de que, de ser procedente, sea sometido a consideración por la comisión Permanente de Dictamen de Educación y Cultura para la aprobación del presente”. Cabe señalar que esta comisión es presidida por Ana Paola López Birlain, a quien ninguno de los representantes de las 22 mesas dijo conocer.
La respuesta del INAH, firmada por Rosa Estela Reyes García y fechada el 8 de septiembre, manifiesta en seis puntos que el decreto no hace revisión de fuentes documentales primarias tales como escritos antiguos, y secundarias (historiografía y bibliografía especializada); es necesario que se corrobore el contenido del escrito a partir de fuentes recomendadas, especialmente en lo relacionado con el proceso de conquista, pacificación y refundación de Querétaro en el siglo XVI; no se hace mención del origen de los posibles testimonios orales empleados; quien escribe incluye como parte del relato vivencias y opiniones sobre la temática abordada dando la impresión de que se trata de una propuesta a título personal con base en interpretaciones e intereses individuales; por momentos la escritura extravía su carácter objetivo formulando juicios de valor.
A continuación, desmenuza la fundamentación del decreto recomendando que se debe señalar 2los orígenes de la práctica cultural sin descuidar la inclusión de diversos actores, oratorios, cruces o reliquias y familias de danzantes presentes en la ciudad procurando no centralizar la narrativa sobre determinados linajes; no se explican conceptos como mesa, velación, ceremonias, la palabra fundamental; falta contextualizar la danza y las tradiciones concheras para puntualizar el desarrollo de la práctica y explicar detalladamente los esquemas de organización e instituciones relacionadas tales como el carácter de las mesas, sus reglas y éticas internas, los vínculos de compadrazgo ritual, las características de la conquista que explican las redes de intercambio y hacer énfasis en las fases de la celebración principal en honor a la Santa Cruz sin dejar de resaltar que se trata de unas festividad entre muchas otras donde confluyen grupos de danza; y explicar las implicaciones que el decreto pudiera tener para el desarrollo de las prácticas.
Y cuestiona que el decreto menciona la importancia de salvaguardar, pero no se evidencian los problemas o riesgos que la danza corra y que justifiquen su protección. Además, al decreto no le precede un diagnóstico participativo o externo sobre la expresión cultural. Por lo tanto, concluye, “es necesario que este tipo de propuestas sean previamente discutidas, aprobadas y construidas desde los portadores de la práctica cultural, lo cual implica el involucramiento directo de los interesados y no exclusivamente sectores externos”. El documento finaliza con una bibliografía sugerida de 16 libros cuya consulta “genera una propuesta sólida y seria sobre el caso planteado”.
Según la delegada del INAH, la opinión técnica nunca fue atendida. Según los concheros de San Francisquito, nadie les habló, ni los invitó a la ceremonia. Ellos, el día de la ceremonia pública para dar a conocer la declaratoria, se preparaban para la festividad más importante de su ritualidad: la danza a la Santísima Cruz de los Milagros.
Un mes después, los capitanes generales se manifestaron públicamente en contra de la declaración. Publicada en Diario de Querétaro, la voz de los concheros fue desdeñada por el alcalde varias veces, primero enviando a los reporteros que le cuestionaron sobre el tema, a hablar con la secretaria de Desarrollo Social y Humano, Beatriz Marmolejo; y segundo, argumentando que es el Ayuntamiento el que tiene la facultad de dar las declaratorias sin necesidad de hacer consultas, las cuales “nunca se han hecho” y puso en entredicho los motivos de los concheros para manifestarse
Por su parte, el cronista Garrido del Toral señaló que el acuerdo de Cabildo que decreta la protección de la danza, indica que inicia el proceso para hacer los planes y programas respectivos y para ello los funcionarios municipales tienen 90 días, plazo que se cumple el 11 de diciembre. “Estas personas reclaman participación, la tienen, ahí está la mesa. No hay plan, ni hay programa hasta no contar con los que tengan ganas de participar”, según se publicó en Diario de Querétaro.
Rosa Estela Reyes García resumió el problema haciendo notar que la administración pública tiene un ritmo distinto al ritmo de la sociedad. “Por eso no debemos meternos en algo tan complejo en tan poco tiempo. Los procesos sociales no llevan los mismos tiempos que los tiempos políticos. Hay cosas que son complicadas porque son colectivas: no tienen el tiempo político que los gobernantes necesitan. Lo que se debió hacer es dejar la iniciativa de declaratoria para que se tome el tiempo que requiera, tal vez ya no te alcanza a ti como presidente municipal pero quedó marcada la voluntad; la documentación de prácticas tan importantes que tenemos en Querétaro se lleva su tiempo, que no es el mismo que el de la administración pública. No era necesario llegar a una declaratoria que ni fue declaratoria, una bendición que ni fue bendición y a una limpia que ni fue limpia”.