Locallunes, 24 de octubre de 2016
Deudos remozan tumbas para Día de Muertos
Llegan al panteón cargados de herramientas para embellecerlas
Eduardo Hernández

Las flores más secas que desprendieron sus pétalos ensuciando los mausoleos, después de meses, son por fin retiradas y reemplazadas por otras, vigorosas y relumbrantes; las tumbas formadas por montones de tierra, que con el paso de los visitantes perdieron la forma y se fundieron en el olvido, retoman hoy un aspecto que honra la presencia de las almas que albergan.
Poco más de una semana falta para celebrar el día de muertos, pero el panteón del Cimatario, extrañamente, se llena de vida con la visita de los familiares de quienes descansan en el camposanto; DIARIO DE QUERÉTARO también visitó el cementerio para conocer las medidas que toman los queretanos para garantizar que todo esté listo cuando llegue el momento de celebrar la mejor fiesta de muertos.
Los visitantes que acuden con regularidad al panteón constatan que en un día cualquiera, después de la llegada de un nuevo difunto, el tiempo pareciera congelarse en los senderos, los sepulcros, monumentos y fosas abiertas, el único indicador de que los meses transcurren es la caducidad de las flores y la tierra que levanta el viento, encargada de cubrir con capas lo que encuentra a su paso, hasta que llega la víspera del día de muertos.
En estos días los queretanos llegan en grupo al panteón, cargados de las herramientas necesarias para hacer su mejor esfuerzo en la renovación de las tumbas de sus seres queridos; el sonido que hacen las palas al remover la tierra, el aroma de las flores nuevas y colores de las ofrendas, acompañan a las madres que han perdido un hijo, a los hombres que se quedaron sin compañera o a las familias que no tendrán más una guía.
Jennifer Navarro asiste al panteón del Cimatario para visitar a su hermano cada domingo desde hace un año, pero en sus últimas visitas se ha percatado de que el número de flores se ha incrementado y en su camino encuentra a muchas personas que antes no había notado; Jennifer y su madre no saben con certeza cuál es la tradición que deben seguir debido a la reciente pérdida, pero están planeando hacer una ofrenda para su familiar el 2 de noviembre.
Miguel Aguilar y su familia visitan a su abuelo una semana antes del 2 de Noviembre para evitar las complicaciones que traen consigo los tumultos de gente, por lo que aprovecharon este fin de semana para hacer la limpieza pertinente, poner flores y cortar la maleza, tarea a la que se han encomendado desde hace 27 años.
Joel Losa, empleado del panteón señaló que las familias acuden a reparar las tumbas, poner pasto nuevo, podar la maleza y pudiese ser que la actividad aumente unas cien veces; para él y sus compañeros el 1 y 2 de noviembre son fechas de mucho trabajo porque los ponen a buscar por número de sección y de fosa las tumbas que los familiares no pueden encontrar, alrededor de 600 entre todos los trabajadores.