El tatuaje, de tabú a práctica cotidiana
Estudios en Querétaro reportan un crecimiento sostenido en la demanda y diversificación de estilos
David Álvarez
El crecimiento de este oficio ha dado lugar a un ecosistema comercial diverso que va desde estudios profesionales, tiendas especializadas y proveedores de insumos, hasta eventos de difusión artística como convenciones y ferias del tatuaje.
El Pollo Muñoz, fundador de Classika Tatto Shop, explicó que tras la pandemia de Covid-19, la expansión de personas que aprendieron a tatuar y ofrecieron sus servicios incrementó la competencia.
Samantha Ache, tatuadora y fundadora del estudio Ofelia, Espacio Creativo, consideró que la ubicación geográfica de Querétaro le ha permitido una confluencia de artistas de distintas partes del país, lo que ha enriquecido el nivel artístico del tatuaje.
“Recientemente se le ha dado más peso de artista al tatuador. De unos años para acá se observa al tatuador como un artista, no solo en la ejecución, también en la propuesta técnica y visual”.































