Vecinos del barrio de San Francisquito mantienen desde hace décadas la costumbre de peregrinar juntos como una forma de agradecer a la Virgen de Guadalupe y fortalecer una amistad nacida fuera del camino.
Entre rezos, cánticos y pirotecnia, la columna masculina pasó por el Centro Histórico de Querétaro antes de continuar su recorrido hacia la Basílica de Guadalupe.
Tras 18 años de caminar ininterrumpido, Teresa Moya Arreola, devota de la Sagrada Familia en Los Olvera, mantiene viva la tradición que su madre le heredó