Era una persona común y corriente: Alejandro Obregón
Recuerda este caso como uno de los más impactantes de su carrera y de los más tristes
Hemeroteca Diario de Querétaro
“Sucede que la persona se desenvuelve socialmente, familiarmente, como si nada pasara y tienen momentos de fuga, tienen momentos de furor, de ira, de crimen, y después regresan como si nada a su vida común y corriente”, afirma el doctor.
Es una tragedia que una madre pueda llegar a ese grado de paranoia, afirmó Obregón Álvarez, quien calificó a Claudia, no como los clásicos criminales que están en los CERESOS, que no tienen límites de moral.
“Ella sí tenía ese límite de moral, se comportaba como una persona común y corriente, se confesaba, comulgaba, es decir, tenía una relación social y familiar normal, pero por dentro, su psicopatía la hacía ver un mundo diferente”, manifestó Obregón.
Para el doctor en Psiquiatría Clínica, mientras que con químicos podría ser posible tratar su parte esquizoide, la paranoia y la falla emocional que ésta ocasiona, no tiene remedio.
Afirma el doctor que se pudo haber evitado el triple filicidio, si se hubiera puesto atención a la conducta previa de Claudia Mijangos, pero también el día del crimen si los vecinos hubieran actuado rápido cuando escucharon los gritos de auxilio.
El juez primero de la causa penal, Arturo González de Cosío, condenó a Claudia Mijangos Arzac a 30 años de internamiento, la pena máxima en ese momento por el crimen cometido en contra de sus tres hijos, Claudia María, Ana Belén y Alfredo Antonio.
Lo que sí confirma el doctor Obregón, es que la enfermedad de Claudia es incurable y al contrario progresiva.
¿Doctor, es posible rehacer una vida con ese padecimiento?
El de esta señora era un diagnóstico muy pobre, por lo que difícilmente podría rehacer su vida. Muy difícilmente”.

























