Home office divide opiniones
Por un lado es la lucha contra el estrés y por otro es estar cerca de la familia y lejos del tráfico
Alejandro Payán / Diario de Querétaro
Una parte importante de su trabajo es realizar recorridos de supervisión en locales y giros comerciales para iniciar los trámites y licencias, lo cual dejó de hacer, pero ocupa el tiempo para avanzar en tener lista la documentación para el ingreso de los pendientes.
“Me estresa mucho que aunque en algunas dependencias tratan de evitar la distancia, de todos modos hay que esperar y luego ponen a menos gente a atender, si no salgo para morir del virus, me muero de aburrimiento”.
Caso opuesto es el de Mara, quien reconoce que al principio le costó trabajo para adaptarse a trabajar en casa, tanto por las clases de su hija, que cursa primaria, como para buscar el espacio adecuado para colocar el equipo necesario para realizar sus actividades.
Su labor como administradora de una empresa de servicios le permite trabajar a distancia, aunque tuvo que traer su equipo de cómputo para poder realizar su trabajo de forma más eficaz.
“El primer mes si me costaba trabajo adaptarme, estar pendiente de mi oficina y estar al pendiente de las clases de mi hija, pero después nos fuimos adaptando, mi hija ya sabe conectarse a la clase y yo ya me puedo dedicar a mis labores y avanzamos igual”.
Por la naturaleza de sus funciones en la empresa y constantes viajes ya estaba familiarizado en el trabajo a distancia pero la adaptación al confinamiento con la familia modificó la dinámica de convivencia.
Rosalba es contralora en una empresa extranjera por lo que parte de su trabajo es viajar para presentar reportes y resultados financieros, desde las prohibiciones de la pandemia ha tenido que usar videoconferencias y adaptar una oficina en su casa.
Explica que paulatinamente están abriendo las oficinas de su empresa, donde tiene más conectividad y puede trabajar con más tranquilidad, pero mientras las escuelas y guarderías no abran no puede dejar de estar pendiente de su familia.
































