Iglesia pide retomar sentido cristiano
No a la mercadotecnia, sí mal nacimiento de Jesús
Iris Mayumi Ochoa Herrera
El vocero de la Diócesis de Querétaro, Martín Lara Becerril, invitó a los queretanos a retomar el sentido cristiano de las tradiciones navideñas, cuyos festejos deben estar centrados en el Nacimiento del Niño Jesús y no en la mercadotecnia.
Explicó que hasta el momento las tradiciones se han preservado, pero es obligación de los sacerdotes educar a los fieles para recuperar el centro cristiano de las fiestas y conocer los elementos que los caracterizan para vivir cristianamente cada momento.
“La Navidad no se vende, la Navidad es una cercanía entre las personas y Dios, no la reduzcamos a unos chocolates o a un regalo no tan especial, sino que tenga este centro, el Nacimiento de Jesús, que no lo perdamos y de esa manera vamos a poder disfrutar”, consideró Lara Becerril.
Indicó que es labor de los sacerdotes identificar los elementos en los que los fieles se encuentran más débiles, para devolver el sentido cristiano a cada signo y fortalecer las tradiciones.
El también Vicario de la Diócesis de Querétaro mencionó que con base en la tradición la Navidad se vive en dos aspectos: el exterior donde se incluyen todos los signos, adornos y regalos y el interior, en el que se dispone la mente y el corazón para comprender el verdadero significado, teniendo como centro la palabra de Dios.
“En el caso de la Navidad vivimos nosotros muchos aspectos que yo dividí en dos: el exterior y el interior, donde el centro de toda la Navidad es hoy en la ciudad de David les ha nacido el Salvador, esa es la palabra central de la navidad”, agregó.
Martín Lara Becerril destacó que el principal signo de la Navidad es el nacimiento, el cual es atribuido a San Francisco de Asís quien en 1223 quiso celebrar una “Nochebuena” en la que reviviera el recuerdo de Jesús nacido en Belén.
Señaló esta tradición ayuda a meditar en el amor que Dios tiene a la humanidad al enviarnos a Jesús, además de reflexionar y hacer las virtudes de cada personaje.
Precisó que otro de los signos fundamentales de estas fiestas es el Arbol de Navidad, atribuido a San Bonifacio, un evangelizador de Alemania, quien para catequizar, plantó un pino para significar el amor perenne de Dios.
“Lo adornó con manzanas y velas, dándole un signo cristiano. Las manzanas representaban las tentaciones, el pecado original; y las velas a Cristo, luz del mundo que disipa la oscuridad del pecado”, comentó.
“La persona que le pega a la piñata representa el esfuerzo personal y la gracia de Dios con que se destruye el pecado”, concluyó.























