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Localviernes, 19 de octubre de 2018

La guerrera que no se rinde

Aunque Karina Castro se sintió perdida por el diagnóstico y su lucha fue larga, logró reconstruirse para celebrar que ¡está viva!

Por: Karina Jiménez T.

La sospecha de cáncer de mama, entró por la puerta sin pedir permiso, como suele presentarse esta enfermedad, sorpresivamente y en el momento más inesperado.

Sus senos fueron extirpados y los nódulos enviados a patología para su análisis, recuerda que la espera de los resultados fue pesada, pero nada comparado cuando su oncólogo decidió presentarle a la nueva Karina.

“Cuando tuve que vencer el miedo de quitarme las vendas, de quitarme los parches, de verme mutilada…fue tan fuerte el shock que me desmayé”

¿Cómo expresar esos instantes en que el dolor llenaba toda la capacidad de su alma? ¿Qué palabras podían darle algún consuelo? ¿Qué hacer en medio de tan grande realidad, cuando la adversidad descubría de repente su impotencia y su nada?

Durante un año en su casa no hubo espejos y las horas más largas de su vida eran el momento de la ducha.

“Me tenía que bañar viendo para arriba, no podía verme mutilada, me cansé, me caí, me deshice”

“Todos los días de mi vida lidio con mis cicatrices y cada cicatriz me recuerda que estoy viva!

Por ello a quienes continúan su lucha contra el cáncer de mama les dice:

“Hoy es el momento de que cada una de ustedes se reconstruya, no somos cabello, no somos pestañas, no somos cejas, no somos senos señoras, somos mujeres, somos guerreras y somos luchadoras”

Y aunque llegar a este estado emocional y de aceptación no ha sido un camino fácil, en su andar logró encontrar en su interior una versión nueva de ella misma, para reconstruirse, sentirse completa y celebrar que está viva.

“Por cada momento lleno de miedo y devastación hay un momento de triunfo, un tratamiento exitoso, una historia con un buen final y un recordatorio de que el amor y el apoyo es todo lo que necesitamos”

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