La planta loca
Vitral
Redacción
Por Alfonso Franco Tiscareño
La planta loca, silvestre, primero fue semilla volando al azar del viento. Botando, botando y rebotando entre la tierra, bruma y lodo, muchas noches oscuras, hasta que cayó en su lugar, y qué lugar, no podía ser cualquiera. Antes preferiría morir.
¡Qué importaba! Sabía que la estimaban la malva, el floripondio, el tepozán, la higuerilla, la rosa de la montaña y las plantas agrestes del monte entre cuyos terrenos se atrevía la planta loca a aposentarse.
Planta loca, la noche y el día junto a su cuerpo, y ella siempre sobria esperando lo maravilloso, rolando sus semillas junto a los locos de este mundo. Para éstos ella era su bendición, su santo, su demiurgo, su descanso, su llamada de la selva.
Salve para la simple planta loca y silvestre. Que algún niño se preocupe por ella, y si no, de todas maneras vivirá.























