Maestros dejan todo por la enseñanza
Las plazas que les designan los llevan lejos de su hogar
Alejandro Payán Vázquez
La Escuela Miguel Hidalgo y Costilla en la comunidad de Atongo, municipio de El Marqués inicia su jornada, el reloj marca las 8:00 de la mañana y los niños ya están adentro, pocos, muy pocos son los que llegan a la hora.
Ningún maestro es originario de la comunidad, la mayoría vienen de Querétaro, Corregidora, La Cañada, pero llama la atención tres maestras que vienen desde Jalpan, dejaron atrás a la familia y seres queridos para venir y dar clases.
Cada fin de semana emprenden casi tres horas y media de camino, todos los viernes desde la salida y regresar los domingos, se organizan y viajan a veces juntas, otras en camión.
La maestra Regina Ledesma de tercer año de primaria dicta la clase, los niños ordenados y atentos, les pregunta y participan, le tienen un gran respeto.
“Llevo dos años como docente, estuve siete años en un puesto administrativo en servicios regionales en Jalpan, tenía mi licenciatura y se me dio la oportunidad de hacer el examen y me animé, lo pasé, y aquí estoy”.
Dejó a su hijo de 14 años en Jalpan, lo ve cada semana, “en lo personal es por dos razones, una porque me gusta mi oficio, mi profesión la otra por necesidad, cuando nos asignan plaza no nos dan oportunidad de escoger, nos dan una lista de escuelas y donde nos toque”.
A las 10:30 suena la chicharra, tenía años sin escuchar ese sonido, el grito de los niños inunda los pasillos y del patio principal, salen con balones, en grupos, corriendo, como en todas las escuelas hay mamás que les llevan el lunch a sus hijos.
Cuando le dieron su plaza fue para cubrir un interinato en una escuela de San Juan del Río, pero finalmente optó por acudir a la primaria de Atongo.




























