Minimizan trabajo de reporteras
La mayoría de éstas se les escuchan decir de un funcionario público; pero también pueden venir de un compañero de trabajo, un jefe o un entrevistado
Paulina Rosales/Diario de Querétaro
“Corazón”, “mi reina” o “mamita” son palabras a las que se deben habituar las reporteras en Querétaro; la mayoría de éstas se les escuchan decir de un funcionario público; pero también pueden venir de un compañero de trabajo, un jefe o un entrevistado.
Las tres infantilizan, romantizan y como consecuencia minimizan el trabajo de las mujeres y tienen una misma característica: prácticamente nunca las he escuchado hacia compañeros varones.
Cuando las he escuchado estas tres palabras han sido aceptadas y reproducidas. Después de escucharlas, pudo existir un silencio incómodo, pero quien la ha dicho continúa sin percatarse de lo que ha ocurrido.
En otros momentos, vienen acompañadas de risas, un tanto nerviosas, que también permiten que quien las pronuncia no se percate (y menos reconozca) que lo que acaba de ejercer es una forma de violencia.
¿Las bromas son violencia?
No sólo evadió el cuestionamiento fundamental hacia su trabajo; también, de paso, utilizó un diminuto sexualizado para desviar la pregunta. Y sí, a eso se le llama violencia.
Hace más de un año, tuve una operación en el cuello y funcionarios públicos con los que no había entablado conversación alguna, más allá de la dinámica de una entrevista, me preguntaron lo siguiente: “¿Quién te mordió?” o “¿Qué te pasó, corazón?”.
El 9 de marzo también las periodistas paramos para que nuestro trabajo deje de ser minimizado y, sobre todo, que se reconozca que la violencia hacia nosotras es real y dañina.































