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Localmiércoles, 27 de marzo de 2019

Ni con mazapán evaden el “torito”

Muchas son las anécdotas sobre las peripecias de los conductores ebrios por evadir la prueba de alcoholemia, pero también episodios de violencia y muchos de necedad

por Víctor González

LOS EVASIVOS

“Te dicen: oye que si tú masticas chicle, que si comes mazapán, que si masticas tierra, que si te pones una moneda, esas son leyendas urbanas, porque nosotros medimos a través del alcoholímetro el aire que se expira de los alveolos pulmonares”, precisó.

LOS ATRINCHERADOS

En cuanto a la seguridad, experiencias desagradables han motivado a los operadores de los puntos de control por alcoholimetría a operar con mejores medidas para evitar accidentes.

Al menos tres armas de fuego han sido detectadas durante la realización del inventario del automóvil en los puntos de control del alcoholímetro, durante estos tres años.

LOS DORMILONES

“Hemos tenido hasta 2.96 (miligramos de alcohol por litro de sangre en las pruebas) personas que en la audiencia prácticamente se están durmiendo y así conducen”, comentó.

Al menos, durante los tres años –indicó- se han registrado igual número de casos en que los conductores por ir tan alcoholizados chocan en el punto de revisión.

“En un caso a un vehículo que estaba haciendo la prueba, ahí se impactó, el joven venía del estadio traía vasos de cerveza, uno de ellos todavía lleno, dos casos más en arterias donde se impactaron con unidades personas que venían casi dormidos”.

Con el “perdone joven es que no los vi”, los conductores que se quedan dormidos antes de aplicarles las pruebas, son despertados y sacados del vehículo para evitar accidentes.

LOS GALLITOS

Sin descartar también, los casos en que los acompañantes salen muy “gallitos” para llevarse el vehículo, y a la hora de la hora no pueden, dejando botado el carro y a su dueño.

“Ha habido casos en que sí saben (manejar para llevarse el automóvil) pero sólo automáticos, entonces pues ahí ya se queda el coche porque no se lo supo llevar el acompañante”.

LOS ABANDONADOS

A condición de que no presente aliento alcohólico y que tenga vigente su licencia de conducir, de no ser así el vehículo es enviado al corralón.

LOS NECIOS

La necedad del acompañante, ya sea amigo o familiar que raya en lo ridículo por evitar que se lleven el carro al corralón, en vista de que se está privilegiando la seguridad al tránsito vehicular, ha desembocado en medidas desesperadas.

“Personas que están al interior y no quieren (que se lleven el carro) o el que cerró la puerta del coche, el hijo que se bajó y dejó las llaves adentro, entonces tuvimos que mandar llamar a un cerrajero para que le abriera el vehículo”.

SALADOS EN EL AMOR

También hay los arrebatos y desilusiones amorosas que forman parte del cúmulo de experiencias en las historias de cada noche fría y solitaria vividos en los puntos de alcoholimetría.

“Esa experiencia es de una chica que pues me la dejaron en el altar, y pues vimos que dio positivo (en el aliento alcohólico) y pues tuvo que venir a pasar la noche al Torito…”.

La mala suerte envuelve a las personas en los momentos clave y significativos de sus vidas, y más si es vida en pareja.

“Una pareja de recién casados dio positivo el conductor, y pues se tuvo que venir al Torito (el esposo) el día de la boda”, recordó Daniel Rodolfo López Landeros.

LOS ENFERMOS

Por último, los casos en que los remitidos al Centro de Infracciones Municipales por Alcohometría padecen de una enfermedad crónico - degenerativa, son tratados con especial atención, sin dejar de lado el cumplimiento de la falta.

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