Ser jefe no es ser líder
La asesora y experta Verónica Mejía advierte que hoy más que nunca están a revisión los roles de mando
Ana Karina Vázquez / Diario de Querétaro
De acuerdo con su experiencia, en las intervenciones que ha llevado a cabo en las empresas hay una tendencia a renovar la perspectiva del papel de los jefes en las organizaciones, sin embargo, aún hay resistencia a modificar la verticalidad de las relaciones laborales.
Mejía sostuvo que las consecuencias de que los jefes no sean líderes se reflejan en la productividad de los trabajadores, pues se carece de un ambiente de confianza, empatía e identidad con la misión de la organización.
Señala que “las personas no renuncian por los trabajos, sino por los jefes”, por lo que la rotación constante de personal también afecta la productividad de las empresas y es una más de las implicaciones de la falta de fomento de los liderazgos.
De acuerdo con Mejía, la pandemia implicó un cambio de paradigma para las jefaturas más tradicionales, puesto que tuvieron que confiar en que sus equipos no necesitaban de una supervisión presencial para desempeñar sus trabajos.




























