Localdomingo, 3 de agosto de 2025
La mirada de Gerardo Tavarez / Un trabajo de altura
Colocar anuncios en lo más alto, desafiando al viento, la altura y a pasar desapercibidos no es una labor sencilla
Gerardo Tavarez

Los espectaculares publicitarios ya forman parte del paisaje urbano en cualquier ciudad, los vemos en avenidas, calles y carreteras, sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar en el trabajo que implica su instalación, y como es que solo de un momento a otro aparecen vestidos con un nuevo anuncio, detrás de esas lonas gigantes hay personas como Fidel Martínez Carrasco, quien desde hace 15 años se dedica a colocar anuncios en lo más alto, desafiando al viento, la altura y a pasar desapercibidos por todos los que pasamos debajo de ellos y no los vemos.
Fidel trabaja en la empresa Mr. Tom, especializada en publicidad exterior, es originario de la Ciudad de México, cuando llegó a Querétaro el director de la empresa le ofreció la oportunidad de integrarse al equipo, y desde entonces ha instalado cientos de espectaculares, aunque confiesa que con el tiempo se ha acostumbrado, el miedo nunca desaparece. “La adrenalina sigue ahí, el día que uno pierde el respeto a la altura, ese día corre peligro”, afirma Fidel mientras observa desde abajo a sus compañeros que ya se encuentran en la parte alta del anuncio espectacular.
Su labor no es sencilla, cada lona puede tardar de una a tres horas en instalarse, dependiendo del clima, cuando hay viento, la dificultad aumenta, las lonas se agitan, y los amarres deben reforzarse, y la coordinación y comunicación del equipo se vuelve crucial para colocar y bajar las enormes lonas publicitarias. El proceso implica lanzar cuerdas desde lo alto para subir la lona entre varios trabajadores, para después fijarla con alambres desde todos los extremos, es un trabajo físico, y técnico que requiere principalmente de no tener miedo a las alturas, pero también se debe saber manejar las herramientas necesarias a más de 15 o 20 metros de altura.
También la seguridad es clave, “Traemos todo el equipo, arnés, cuerdas, guantes, herramientas, y si vemos que el clima no lo permite, mejor no subimos”, explica Fidel, con sus más de 15 años en las alturas, no ha sufrido accidentes, gracias a que prioriza las condiciones adecuadas para trabajar, además, la empresa les proporciona seguro médico y todo lo necesario para desempeñar su labor con profesionalismo pero sobre todo, con seguridad.

En un día normal se pueden colocar entre cuatro y seis espectaculares, a veces desmontan uno y colocan otro en el mismo sitio, dependiendo del contrato y las necesidades del cliente. Lo importante, asegura Fidel, no es la rapidez, sino que “la lona quede bien amarrada, porque de eso depende que no se suelte con el viento”, ya que si eso llegara a pasar, también representaría un riesgo para la sociedad y para los automovilistas, es por eso que se tiene que tomar el tiempo que sea necesario para la colocación de estos anuncios espectaculares.
Su familia ya está acostumbrada a su oficio, menciona que en algunas ocaciones han ido a ver como es que trabaja, ver como escala esas grandes estructuras de acero para colocar los grandes anuncios, “Mi niño dice que soy el Hombre Araña, su héroe”, dice entre risas, y no es para menos, subir a estructuras metálicas, tensar cuerdas a más de 15 metros de altura y resistir el movimiento del aire, no es algo que cualquiera pueda o quiera hacer, y ellos lo hacen cada día, con precisión y entrega, para que nosotros, desde abajo, solo alcancemos a ver rápidamente el anuncio, sin imaginar al equipo que trabajó para que ese anuncio llegara hasta ahí.