Veneraron a San Judas en La Noria
La devoción, el agradecimiento y la fe en San Judas Tadeo fue más grande que la contingencia
Anaid Mendoza/Diario de Querétaro
Alrededor de las 10 de la mañana, se observaron pequeños grupos de personas -a considerables metros de distancias entre unos y otros-, andar por la Carretera Federal 45, camino a ver a San Judas Tadeo.
Tenis deportivo, ropa cómoda, botellas de agua en mano y la imagen del santo, ya sea apoyado en el brazo o dentro de una mochila, anuncian que la meta es llegar a la capilla de La Noria.
Ya próximos a la llegada del kilómetro 200, devotos a San Judas Tadeo, guardan silencio absoluto y llegan hasta donde las vallas metálicas -que protegen a la capilla- permitan, unos se persignan, otros se hincan y otros se recargan en para rezar desde el interior.
Esto puede ser en solitario, parejas o por mucho en grupos de tres feligreses y así dar gracias por “el milagro” o la “ayuda” que pidieron este año al santo que les concediera.
Los motivos del peregrinaje son diversos, por ejemplo, Ernesto Ponce es su primera experiencia y caminó seis kilómetros, porque le pidió salud para su familia en general y así se lo ha concedido San Judas Tadeo.
“Vengo de Querétaro, hice seis kilómetros en esta mi primera vez, que no sabía que iba a estar cerrada la capilla, pero pues aquí estoy cumpliendo la manda que prometí por salud de mi familia”.
San José de Los Olvera, Lomas de Casablanca son otras de las colonias de donde los peregrinos Jesús y Carlos desde temprana hora salen de su casa para llegar poco antes de las 11 de la mañana a la capilla de La Noria, pues cada año, al medio día se oficiaba una misa.
“Cada años lo hacemos, yo tengo ocho años y vengo a darle gracias por mi salud, estuve internado y pues esto no se vienen abajo, aunque nos cierren a nosotros nada nos detiene, nosotros tenemos que caminar, pues estamos acostumbrados”.


























