diariodequeretaro
Locallunes, 21 de agosto de 2017

Yo no sé mañana, cuadragésimo segunda entrega

El amor es un monstruo que se alimenta de dolor

Redacción

Por Gabriel Vega Real

Amor, voy de tiendas, te dejo un beso en la boca, pero si no lo quieres en la boca, póntelo donde quieras. Te alcanzo en La Mulata.

en el reverso encontró parte de lo que ocasionó que lo acusaran de feminicidio. Su nombre y el de su mujer estaban escritos en letras mayúsculas, infames. Sintió que el mundo era un tráiler que lo atropellaba, que su cuerpo crujía y la nuca se le reventaba.

El amor es un monstruo que se alimenta de dolor.

El brillante abogado miraba la pantalla de la computadora con los ojos fijos. Daba la impresión de ser una estatua bíblica de sal. Apenas sostenía el papel con una mano y con la otra una lata de cerveza cuando escuchó los gritos y el ruido de los agentes investigadores.

Meme abrió los ojos, sin apartar sus manos de la libreta, continuó con su relato.

Todo. Le respondí. Eso fue único lo que dijimos durante el viaje.

Yo regresé a tierra conocida, ellos llegaron al paraíso. Sus ojos se abrieron como promesas, su piel se puso clara y transparente.

¿Y luego?

No sabían a dónde ir. Ya estaban en México, pero ignoraban todo. No llevaban dinero, no llevaban nada, sólo su necesidad de salir de Cuba.

¿Recuerdas que te comenté que no metí la cámara fotográfica a la maleta?

La dejé en la mesa, se las dejé como regalo, como agradecimiento y como algo que a lo mejor les podría apaciguar la muerte de su padre. Nunca más supe nada de ellos.

Hice la cosa más estúpida que pude haber hecho. Compre tres boletos para viajar a Querétaro. ¿Te imaginas lo que sucedió? Me los traje a Querétaro, sin dinero y sin ningún plan ni presupuesto.

Mi boda estaba muy cercana, tenía que ir a Guadalajara para terminar asuntos pendientes con mi familia, empacar mis cosas y prepararme para mi vida de casado.

Continuará...

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