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Mundomiércoles, 29 de enero de 2020

Coronavirus convierte a Pekín en ciudad muerta

Los centros comerciales de la capital, habitualmente muy concurridos, están vacíos

Jing Xuan Teng / AFP

En un restaurante de Pekín, un cartelito asegura: "Este establecimiento ha sido desinfectado hoy". Pero no hay ningún cliente a la vista: la epidemia del nuevo coronavirus siembra el pánico, y los chinos han desertado tiendas y lugares públicos.

Ante una epidemia de neumonía viral que se acelera, con 132 muertos y cerca de 6.000 pacientes contaminados, las autoridades alientan a la gente a quedarse encerrada en casa, y si salen, a portar una mascarilla.

El ambiente de ansiedad no incita a poner un pie fuera. En las estaciones de metro, se efectúan controles de temperatura realizados por agentes en combinación de protección integral.

La temperatura corporal es igualmente vigilada en estaciones de tren, hoteles, comisarías... y hasta en los complejos residenciales, en cuyas entradas un termómetro es impuesto en la frente de las visitantes.

En este contexto, es difícil para el centro comercial Taikoo Li, en el este de Pekín, atraer a clientes.

Sólo algunos de ellos deambulan por el centro, en medio del olor intenso de los productos desinfectantes. En todas partes, los carteles instan a los visitantes a cubrirse el rostro.

Muchas tiendas están cerradas. El restaurante de carne braseada Hao Lu Wei sigue abierto, pero pese a su promesa de limpieza intensiva, nadie ocupa una mesa.

"Cuando hagan sus compras, asegúrense que en su tienda ha sido realizada una profunda desinfección. ¡Feliz año!" afirma un mensaje en la vitrina de una óptica... también desierta.

- Mascarillas agotadas -

Inversamente, los comercios que venden mascarillas y líquidos desinfectantes se han quedado sin estos productos, cuyos precios se disparan en las sitios de venta en línea.

"Ya no nos queda absolutamente nada desde el Año Nuevo" chino, que cayó el 25 de enero, se lamenta un farmacéutico.

Es cierto que Pekín se vacía de buena parte de su población en el Año Nuevo, cuando los trabajadores inmigrantes y varios de sus habitantes retornan a sus regiones de origen.

Pero, al mismo tiempo, muchos turistas llegan a la capital y los propios pequineses acuden a las ferias de Año Nuevo organizadas en templos y parques de la ciudad.

Pero debido a la epidemia varios acontecimientos festivos así como los viajes en grupo han sido suspendidos en todo el país. Los propios transportes están paralizados, con la anulación de al menos 2.000 trenes interprovinciales.

- 'No sabemos qué hacer' -

Sin embargo, en las calles de Pekín puede uno cruzarse con valientes peatones. Por ejemplo, en el barrio de Sanlitun, conocido por sus bares y sus tiendas, dos treintañeros se quitan la mascarillas, y fuman un cigarrillo, con aire despreocupado.

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