“Encontramos un sistema de vigilancia muy parecido al que utiliza el C5; realmente estaban operando de una manera muy organizada”, reconoció el funcionario.
“Ha habido casos en tiempo real que se detienen en el momento mismo, pero también investigaciones que toman días y que igualmente concluyen con detenciones”, detalló el director.
“Nuestro gobernador y nuestro secretario de Seguridad del Pueblo tienen realmente esa visión y ese compromiso de darle al estado de Chiapas otra imagen de lo que era el sexenio pasado”, enfatizó Sánchez Miranda.
Los retos siguen siendo grandes, pero las autoridades estatales aseguran que el rumbo está definido y que la participación de la ciudadanía, mediante la denuncia y la confianza en sus instituciones, es el mejor indicador.
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En Chiapas, la seguridad vive un viraje sin precedentes. A diferencia de años recientes, cuando los grupos criminales instalaron sus propias cámaras en calles y carreteras para vigilar territorios y autoridades, hoy el Estado ha comenzado a desmontar esas redes ilegales y a sustituirlas por la infraestructura tecnológica del C5, un sistema que busca convertir la vigilancia en inteligencia para combatir al delito.
Con más de 4 mil 500 videocámaras, drones, arcos carreteros y botones de emergencia enlazados al 911, el C5 es el centro neurálgico de la seguridad en la entidad. En una sola semana recibe hasta 500 denuncias ciudadanas.
El director estatal del C5, Miguel Ángel Sánchez Miranda, lo resume en una frase: “ningún delito se queda sin seguimiento”. Desde un robo a transeúnte hasta casos de extorsión o secuestro, cada reporte se atiende en coordinación con fiscalías y corporaciones de los tres órdenes de gobierno. El tiempo de respuesta, que antes podía tardar hasta una hora, hoy no rebasa los 20 minutos en los casos más críticos.
Ese salto tecnológico y operativo también ha tenido impactos visibles: la detención de responsables de delitos en más de la mitad de los casos atendidos, la recuperación de dinero robado en asaltos a cuentahabientes y la localización de personas privadas de la libertad.
Re ha reducido el tiempo de espera de respuesta de hasta 20 minutos máximo / SSP
Actualmente el C5 opera con 10 centros regionales distribuidos estratégicamente en los municipios de Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de Las Casas, Comitán, Tapachula, Tonalá, Sitalá, Villaflores, Ocosingo, Reforma y Palenque, con la sede central en la capital. La infraestructura tecnológica de estos centros permite atender llamadas de emergencia, canalizar reportes, dar seguimiento a delitos en tiempo real y trabajar en coordinación con fiscalías y corporaciones en campo.
Los equipos son de alta tecnología, cuenta con 2 mil 675 cámaras de vigilancia, así como 40 arcos carreteros, 150 videos analíticos, 459 radios portátiles y 65 radios móviles. Este equipamiento se integra a la vigilancia urbana, sumando mil 850 cámaras nuevas con visión 4K distribuidas en puntos inteligentes, sumando un total de 4 mil 525 videocámaras con 40 cámaras nuevas con lector de placas que pasarán por videoanalítica inteligente.
Celulares de ciudadanos también están ligados a través de la app c5 escudo pakal / SSP
Cabe mencionar que las cámaras de la iniciativa privada estarán ligadas también al C5. De igual forma, la ciudad capital cuenta con un botón de emergencia, el cual ya está en funcionamiento y ligado a los teléfonos celulares de los y las chiapanecas a través de una aplicación. Actualmente se tienen 450 botones de emergencia.
Dentro de la vigilancia aérea con aviones no tripulados y drones, habrá cámaras ligadas al C5 conectadas por conexión híbrida y torres de enlace de microondas para enviar alertas tempranas. La red inalámbrica se renueva con 12 puntos nuevos de interconexión, así como satélites que permitan el monitoreo. 100 patrullas también cuentan con cámaras de videoanalítica para verificación de placas y vehículos con reporte de robo.
No solo las videocámaras están ligadas al C5 también empresas de la iniciativa privada, patrullas, drones, aviones no tripulados entre otros / SSP
En el interior del C5, la jornada nunca se detiene. A cualquier hora del día se observa a grupos de operadores frente a múltiples pantallas, escuchando reportes, analizando movimientos y activando protocolos. Cada llamada al 911 es registrada de inmediato, verificada y canalizada a la corporación correspondiente. El personal de videovigilancia sigue el rastro de lo que ocurre en las calles mediante cámaras instaladas en avenidas, carreteras y espacios públicos, con capacidad para enfocar detalles, seguir trayectorias de vehículos e incluso generar alertas automáticas en caso de conductas inusuales.
Uno de los puntos más sensibles en la historia reciente fue la detección de cámaras de videovigilancia instaladas por grupos criminales en zonas de alto riesgo. Con la nueva Ley de Videovigilancia se estableció que ningún particular podía tener equipos de ese tipo en la vía pública, y a partir de esa disposición comenzaron los operativos para desmontar redes ilegales. Sánchez Miranda recordó que el primer operativo de gran escala se realizó en la región del Soconusco, donde se localizaron sistemas de vigilancia sofisticados que operaban con la misma lógica que el propio C5.
Actualmente el C5 opera con 10 centros regionales, en una semana el centro recibe hasta 500 denuncias / SSP
El desmantelamiento de esas estructuras permitió desarticular mecanismos de control que eran utilizados por células delictivas para vigilar territorios, detectar presencia de autoridades y proteger sus actividades ilícitas. Esa etapa, explican, marcó un parteaguas en el combate frontal a grupos que habían consolidado sus propios sistemas paralelos de seguridad.
Más de 5 mil videocámaras en distribuidas en 10 centros regionales / SSP
De igual forma indicó que el C5 ahora tiene tiempos de espera más rápido, pues anteriormente tardaban hasta una hora en resolver, por lo que no lograban dar resultados, ahora el tiempo de espera es de máximo 20 minutos. Con el apoyo de patrullas sectorizadas pueden distribuir los operativos coordinados con las autoridades de los tres niveles si en dado caso es necesario y así dar pronta atención en el hecho delictivo.
En cuanto a resultados concretos, el C5 ha participado en más del 50 por ciento de los casos en los que se ha logrado la detención de responsables de hechos delictivos o el aseguramiento de vehículos relacionados.
Con la nueva administración, la Secretaría de Seguridad del Pueblo han logrado el desmantelamiento de cámaras ligadas a grupos delincuenciales / SSP
Las cámaras y el monitoreo en tiempo real han sido clave para resolver investigaciones que van desde homicidios hasta robos a cuentahabientes. De acuerdo con Sánchez Miranda, semanalmente se registran entre tres y cinco casos de éxito que pueden ir desde la recuperación de dinero robado en atracos con montos de hasta 400 mil pesos, hasta la localización de personas privadas de la libertad.
El tiempo de reacción depende de múltiples factores, principalmente la ubicación de los hechos. Si existe cobertura de cámaras en la zona, el seguimiento es inmediato y la coordinación con las corporaciones permite realizar detenciones en tiempo real. En otros casos, cuando los reportes se reciben con retraso, el C5 utiliza el sistema de reproducción y análisis para identificar responsables, rastrear vehículos o reconocer patrones de movimiento.
El centro de videovigilancia C5 no descansa / SSP
El proyecto de fortalecimiento del C5 no se limita al uso de cámaras. Actualmente se encuentra en marcha una ampliación multianual que busca robustecer el sistema de recepción de llamadas al 911 y al 089, integrando nuevas tecnologías para reducir tiempos de respuesta y mejorar la canalización de reportes. La central ubicada en Tuxtla Gutiérrez es la única que concentra las llamadas de todo el estado, lo que permite un control más unificado de la información.
Solo en una semana, el centro recibe hasta 500 denuncias, lo que representa un parámetro de confianza ciudadana en las instituciones. “Al 089 han aumentado las denuncias anónimas y eso es un parámetro para nosotros, podemos decir que la ciudadanía confía”, explicó.
La percepción ciudadana también ha cambiado, el director del C5 señaló que la confianza en las autoridades se refleja en la creciente participación de la población a través de denuncias y reportes. La meta trazada desde el inicio de la actual administración es clara: consolidar a Tuxtla Gutiérrez como la capital más segura del sureste y a Chiapas como uno de los estados con mejores indicadores de seguridad. “Hoy llevamos tres meses siendo el estado número uno en tema de seguridad. Una de las metas es que Tuxtla sea la capital más segura y estamos trabajando en eso”, sostuvo.
La diferencia frente al sexenio pasado es evidente. En aquel tiempo, la falta de coordinación entre dependencias, la desarticulación institucional y la permisividad hacia grupos criminales que operaban impunemente fueron factores que minaron la confianza social. Hoy, las autoridades hablan de un nuevo compromiso y de una visión distinta.
La apuesta es clara: modernizar, ampliar y consolidar el sistema de seguridad. Chiapas busca dejar atrás los años en los que la delincuencia instalaba sus propios sistemas de vigilancia y avanzar hacia un modelo donde la tecnología, la inteligencia y la coordinación sean las principales armas contra el crimen.