Jóvenes Deconstruyendo el Futuro
Moches, reactivación económica, recursos humanos sobrecalificados, fallas logísticas. A casi 6 meses de su lanzamiento, el programa con el que este gobierno pretende activar a las personas de entre 18 y 29 años de edad que no estudian ni trabajan, está lleno de claroscuros
ERICK SUÁREZ
María asiste de lunes a viernes de 9:00 de la mañana a 3:00 de la tarde a las oficinas de un medio de comunicación que tiene su sede en Tuxtla Gutiérrez. Cursa los últimos semestres de Administración de Empresas. Recibe la beca a pesar de estudiar.
Eso explica en parte las 103 mil vinculaciones de aprendices que la entidad suma hasta el momento -Chiapas ocupa el primer lugar en la materia- y la razón por la que el estado no sólo cumplió, sino también superó su expectativa anual de cien mil colocaciones.
Aún hay más. Pese a su escolaridad, María está ocupada como una auxiliar de subgerencia que en la práctica dedica la mayor parte de su tiempo únicamente a marcar y contestar el teléfono.
-¿Parece que el objetivo del proyecto es activar por activar? -fue la pregunta a Martínez García.
“Hay algunas restricciones: no van a barrer, no van a limpiar, no los vas a poner en riesgo, no ocuparlos en actividades del giro industrial por cuestiones de seguridad (…)”, detalla.
-¿El empleador también debe otorgar un incentivo económico? Aunque sea de manera indirecta, el becario también contribuye a la producción del negocio -fue la interrogante a Martínez García.
Si gusta puede hacerlo, mas no es una obligación. La petición es que la encomienda sea llevada a cabo en un centro, o bien proveer los medios en caso de desplazamiento.
En el sistema dual profesional alemán, uno de los modelos más exitosos de formación de aprendices en el mundo, los aspirantes no sólo tienen un salario, también firman un contrato y están a cargo de tutores que están capacitados para fungir como tal.
-¿Este esquema toma en cuenta la equidad de género? Una joven madre no pudo ocuparse porque para ella es complicado cumplir el horario -fue el cuestionamiento a Martínez García.
Si el horario es complicado la invitación es no tomar la opción. Tampoco podemos disponer sobre el esquema laboral de cada empleador, de flexibilidades o tolerancias, porque también buscamos la formación laboral.
No hay por qué asustarse sobre esa situación, según la docente de Escuela Bancaria y Comercial (EBC), Campus Chiapas, Lorena Grajales Velázquez. En Chiapas el grado de escolaridad es bajo.
“Allá no hay tanta necesidad como aquí (…) Allá prefiero tener un salario de 15 mil (…) Allá hay más empleos y mejor remunerados y acá (…) una actitud más conformista”, explica.
Esta situación es un “foco rojo”, opinó, pues para el beneficiario con baja escolaridad recibir un documento que ampare las habilidades adquiridas durante su año como aprendiz por parte el empleador -una de las promesas del programa- no será suficiente.
Martínez García dice que hay pasos en esa línea. La STPS comienza a efectuar gestiones con algunas entidades certificadoras. Además, algunas empresas valoran otorgar estímulos a los beneficiarios al concluir los 12 meses de formación.
“Se está buscando que haya acompañamiento pero no puede ser una obligación del gobierno a las instituciones (…) Algunas están dando un paso adelante e incluso generan una beca posterior (…) No es la constante”, acepta.
Desconoce las irregularidades detectadas por la STPS, aunque admite que dos aprendices no acudían a las actividades y algunos empezaron a apoyar antes que fueran aceptados “porque ya sabían que iban a quedar, aunque todavía no estaban dados de alta en el programa”.
“Se empezó a ver que no evaluaban, que los centros no eran los que decían, que había denuncias, que a los chicos al principio no les dijeron ‘te voy a cobrar tanto’, que había centros de capacitación con 50 jóvenes y eran pisos de 10 por cinco”, relata.
Sin embargo, Daniela, la directora de la oficina de la cámara empresarial que compartió su testimonio para este trabajo, relata que hasta el momento no han recibido a los inspectores de la STPS. Tampoco sabe si alguna vez serán sujetos a verificación.
“Ha habido algunos detallitos, como que se han desfasado, porque no han llegado puntualmente para todos. Han sido fallas del sistema, de la operatividad”, admite Martínez García.
Aunque para la docente de la EBC, Campus Chiapas, Lorena Grajales Velázquez, hay algo que no puede soslayarse: “Pero en realidad eso ya es un problema de formación o valores, como de parte de los tutores o empleadores”.
La honestidad, uno de los ejes rectores de este gobierno, como modo de vida, admite Martínez García, no es posible al cien por ciento: “Siempre habrá alguien que intenta lucrar con un programa de estas características (…) No habrá un nirvana de la ética”.
-¿Usted es el único enlace del programa en Chiapas? -fue el cuestionamiento a Martínez García.
Por parte de la Secretaría del Bienestar, sí.
-¿Tiene alguien que lo apoye?
Sí, hay un equipo de colaboración y de campo.
-¿Cuántas personas lo ayudan?
Aunque suene un poco idealizado, la delegación cuenta con los servidores de la nación, que es la gente que es la portavoz del gobierno en el campo.
Toca el turno a los empresarios de rendir conforme como esperas, “porque si no le entiendes, si no eres consciente de que va a aprender, que se requiere tiempo para tener resultados, pues no funcionará”, opinó Daniela, la directora de la cámara.
Para el también docente de la EBC, Campus Chiapas, René Cruz Montalvo, la aplicación del Estado de derecho, dotar de valor agregado a productos y servicios, así como atraer inversión son las vías más efectivas para que haya más fuentes de trabajo en Chiapas.


























