“El gobierno del Estado ha tomado en cuenta la reparación de la ruta, pero desgraciadamente, es algo recurrente por el tipo de terreno. El año pasado se hicieron esfuerzos de reparación, y otra vez están empezando a haber problemas”, dijo el investigador.
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Vista del volcán Chichonal, 43 años después de su histórica erupción / Cortesía / Miguel Ibargüengoitia
El 28 de marzo se cumplieron 43 años de la explosión del volcán Chichonal o Chichón, el desastre volcánico más devastador de la historia moderna de México. Esta erupción dejó un saldo de más de 2 mil personas sepultadas y sus emisiones de cenizas afectaron a todo Chiapas, la ciudad de Villahermosa en Tabasco e incluso poblados cercanos en Veracruz .Esa noche de 1982 quedó grabada en la mente de Pedro Gómez Gómez, originario de la antigua comunidad de Carmen Tonapak en Chapultenango. Cuatro décadas después, sigue estremeciéndose al recordar lo que marcó su vida.
“Ese volcán nos causó pánico, miedo y todo eso. Pensamos que ya era el final de nuestros tiempos, porque nunca habíamos conocido cómo era una erupción”, recuerda don Pedro, quien vivió en carne propia la furia del Chichonal, cómo arrasó su comunidad y cambió la vida de miles de personas en Chiapas.
Pedro y su familia nunca imaginaron que el Chichonal, que por años parecía inofensivo, ocultara tal poder destructor. “Claramente hacía 10 años que había hecho movimientos. Esa ocasión nos sacudió también, pero se calmó. En esa ocasión sólo vimos fumarolas en las orillas, entonces pensamos que estaba solamente respirando”, relata el hombre.
Chichonal, un recordatorio eterno de la fuerza de la naturaleza en Chiapas / Cortesía / Miguel Ibargüengoitia
Dijo que, al paso del tiempo, el volcán dejó de mostrar actividad, lo que generó confianza entre los habitantes y la comunidad continuó con su vida cotidiana, enfocada en la agricultura y ganadería. Sin embargo, lo que parecía tranquilidad era solo el preludio de una tragedia.
Semanas antes de la erupción, el suelo comenzó a temblar con mayor intensidad y frecuencia. “Cada día se sentían más movimientos, eran a cada rato, cada 10 o 15 minutos”, comenta don Pedro. Los rumores de una posible erupción se hicieron cada vez más fuertes, pero nadie imaginaba la magnitud del desastre que se avecinaba. Y fue hasta que llegó aquel fatídico domingo que todo cambió.
“Como a las 8:30 de la noche estábamos dentro de la casa cuando se empezó a escuchar como si estuvieran quemando un castillo o algo así, como truenos”, describe. Don Pedro y su familia salieron a ver el horizonte y el terror se apoderó de ellos. “Como donde vivíamos era un lugar alto, se veían como chispas. Ya estaba activo el volcán Chichonal”, relata el hombre con el rostro desencajado al recordar la escena.
A 43 años de la erupción, el Chichonal sigue marcando vidas y paisajes en Chiapas / Cortesía / Miguel Ibargüengoitia
“El aire se llenó de ceniza y piedras. Empezó a arrojar arena y grava. Tuvimos que salir de la casa”, recuerda, añadiendo que, junto con su familia, corrió a la iglesia en busca de refugio, pero el peso de la ceniza amenazaba con derribar el techo. “Nos tuvimos que mover a una agencia municipal, en ese tiempo era de losa, era seguro. Ahí pasamos la noche”.
Posteriormente, fueron reubicados a la antigua comunidad de Carmen Tonapak, municipio de Chapultenango, cercana a Chiapa de Corzo, ahora conocida como Nuevo Carmen Tonapak, aunque muchos, como Pedro Gómez, se quedaron en lo que quedó del antiguo poblado.
Ubicado en la zona norte del estado de Chiapas, al hacer erupción el volcán Chichón afectó directamente a los municipios de Francisco León, Chapultenango, Ostuacán, Pichucalco e Ixtacomitán. Durante los días más críticos, el 3 y 4 de abril de 1982, la explosión destruyó completamente su domo, originando un cráter de un kilómetro de diámetro y más de 200 metros de profundidad, además de un lago de aguas ácidas que aún prevalece.
La erupción del Chichonal dejó huellas imborrables en la vida de miles de chiapanecos / Cortesía / Gobierno del Estado
La población más afectada fue Francisco León, ubicada a solo 5 km del volcán, donde los flujos piroclásticos sepultaron completamente la cabecera municipal, dejando más de 2 mil muertos. En Ostuacán y Chapultenango, ubicados a 12 y 9 km respectivamente del volcán, las rocas incandescentes y piedras pómez de hasta 15 cm de diámetro atravesaron techos y colapsaron viviendas.
En Pichucalco, a 20 km del volcán, se generó una capa de ceniza de casi 15 centímetros de espesor; en Villahermosa, localizada a 70 km, el espesor de la capa de ceniza fue de 5 cm, y en Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal de las Casas, el grosor llegó a los 2 centímetros; mientras que a nivel global, el fino polvillo alcanzó la atmósfera y la troposfera, viajando alrededor del planeta y provocando cambios climáticos.
Uno de los temas críticos en caso de alguna futura erupción o temblor mayor en el volcán Chichonal es el estado crítico en el que se encuentran sus vías o rutas de evacuación. El investigador Alatorre Ibargüengoitia subraya que estas vías han sido afectadas por constantes derrumbes y hundimientos debido a la inestabilidad del terreno y las lluvias constantes en la región norte de Chiapas.
Recuerdos de la devastadora erupción del Chichonal, que cambió para siempre el destino de Chiapas / Cortesía / Biblioteca Jaime Sabines
El investigador de la Universidad de Ciencias y Artes en Chiapas indicó que actualmente en el volcán se realizan actividades de senderismo, y anteriormente muchos turistas solían bajar a bañarse al cráter, lo cual podría poner en riesgo sus vidas debido a los gases que emite. Por lo que las medidas se han hecho más estrictas, y los guías de turismo ya tienen la orden de prohibirles meterse. El experto hizo un llamado a los turistas que visitan el Chichonal a extremar precauciones y evitar descender al cráter. “La recomendación es no bajar al cráter porque es peligroso. Pudiera haber emanación de gases o presentarse alguna pequeña explosión”, advierte.
En cuanto a la población que habita en las inmediaciones del volcán, como Francisco León, Ostuacán o Chapultenango, destacó la importancia de estar alerta y mantener el monitoreo constante de la actividad sísmica y volcánica. “Afortunadamente, los volcanes normalmente avisan antes de una erupción grande, por lo que se pueden tomar medidas preventivas si el monitoreo es adecuado”, indicó.
La memoria de la tragedia: el Chichonal, volcán que alteró la vida de los chiapanecos / Thiaré García/El Heraldo de Chiapas
Además del Chichón, en Chiapas se encuentra también el volcán Tacaná, ubicado en la frontera entre Chiapas y Guatemala, el cual es considerado un volcán semidormido por tener antecedentes de actividad en años recientes, pues su última erupción, aunque pequeña, ocurrió en 1986. “El problema con el Tacaná o Volcán de Fuego, como también se le conoce, es que ya lleva mucho tiempo sin una erupción grande, lo que significa que ha ido acumulando energía y eventualmente podría hacer una erupción mayor”, alertó el investigador y experto en vulcanología.