Localviernes, 28 de febrero de 2025
Migrantes deciden quedarse en Tuxtla Gutiérrez
Algunos han fracasado al solicitar regularización o refugio
Isaí Flores

En Tuxtla Gutiérrez se encuentran muchos venezolanos, también panameños y ecuatorianos, algunos deambulan por las calles pidiendo ayuda, otros venden paletas de dulces, algunas arepas, empanadas, tequeños, café y chicha. Hay quienes han encontrado empleos, principalmente en tiendas de ropa, mientras que otros quieren quedarse en Chiapas. Algunos realizaron trámites ante el Instituto Nacional de Migración (INM) para su regularización y la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), pero les fue negado el trámite.
La señora Abigail Loor, de Ecuador, que este viernes 28 de febrero cumple un año de haber salido de su país, dice que no tiene pensado entregarse al INM para ser deportada, tampoco quiere regresar por su cuenta. Ella quiere quedarse en Chiapas, y por ahora, en Tuxtla Gutiérrez. “En el camino solo Dios nos ha apoyado, hemos hecho equipo con hondureños, guatemaltecos, peruanos, chilenos, venezolanos, y nos hemos hecho familia”, comenta.
Loor ya no aspira a llegar a los Estados Unidos ni intentarlo. Seguirá en Chiapas, esperando la oportunidad de quedarse en la ciudad por algún tiempo. Algunos migrantes se han entregado al INM y han sido deportados, pero ella no está dispuesta a regresar bajo cualquier condición. En Tapachula estuvo seis meses, e inició el trámite en la COMAR, pero la resolución fue negativa a su regularización, le dijeron que volviera a hacer el trámite.
En algún momento, Loor espera poder avanzar a la Ciudad de México y realizar el trámite allí con la esperanza de una respuesta positiva. Si no fuera así, tratará de quedarse en este país, pero por ahora se quedará en Chiapas, no tiene planes de regresar a su país por ahora. El gran problema es que la mayoría de los migrantes, incluyendo ella, no portan pasaporte vigente, lo que hace más complicado regresar por el INM. “Por ahora no voy para atrás, ni para tomar impulso”, concluye.
Por otro lado, Franklin José García Medina, lleva siete años migrando desde Venezuela. Viaja con su esposa y han llegado hasta Tuxtla Gutiérrez aferrados a la fe en Dios. “La travesía ha sido fuerte, a México le ha faltado considerar que el migrante ha venido por necesidad. El INM debería ayudarnos, pero nos ven como si estuviéramos por otras razones. Los policías nos han despojado de dinero y pertenencias”, lamenta.
No piensa regresar a Venezuela; desea seguir construyendo su familia y su hogar lejos de su país, ya que regresar significaría enfrentarse a la violencia y represión del gobierno de Nicolás Maduro. “Volveré cuando él ya no esté en el poder. No me voy a entregar al INM, ni regresaré por mi cuenta. Vamos a hacer lo que Dios permita en Tuxtla Gutiérrez por ahora”, asegura.
Yésica Márquez también comparte su aspiración: “Mi objetivo es trabajar para pagar mi casa en Venezuela, comprar un vehículo y montar un negocio en estilismo. Cuando logremos reunir lo necesario con mi esposo, regresaremos a Venezuela. Mientras tanto, nos quedamos en México. Vamos a seguir en Tuxtla Gutiérrez“, explica.
Alejandro Mendoza trabaja vendiendo alimentos venezolanos en las plazas de Chiapas, con la esperanza de quedarse en la ciudad y cumplir sus sueños. “No es lo mismo estar en tu país, pero tenemos que ser conscientes de que no es fácil. El INM no nos ha querido regularizar, tampoco la COMAR. Viajé con mi esposa y mi papá, y pensamos conseguir nuestros sueños aquí”, concluye.
“No pensamos en volver, no por ahora, hay muchas cosas complicadas en Venezuela. El que regresa es maltratado, tenemos un dictador, el que regrese lo que lo espera son la extorsión por el gobierno, los golpes. Volveré hasta que salga el gobierno, queremos triunfar acá y vamos a lograrlo. No nos vamos a entregar al gobierno de México para ser deportados, ni pensamos volver por nuestra cuenta”, aseguró.