Murales de Tuxtla Gutiérrez: arte e historia que pasan desapercibidos
Instalados en edificios públicos de Tuxtla Gutiérrez, como la Presidencia Municipal, el Congreso del Estado y el Centro Cultural Jaime Sabines, narran la historia, cultura y tradiciones de Chiapas
Una de las piezas más significativas está dedicada a los periodistas chiapanecos, reconociendo su labor como impulsores de la palabra escrita y de la libertad de expresión.
El maestro Suasnavar, con un gran legado de obras para Chiapas / Isaí López/ El Heraldo de Chiapas
Pese a estar a la vista de todos, pocos conocen su historia, su significado o el valor cultural que resguardan. Los murales que adornan edificios como la Presidencia Municipal de Tuxtla Gutiérrez, el Congreso del Estado y el Centro Cultural Jaime Sabines, y otros sectores de la ciudad, no solo embellecen los espacios públicos: cuentan historias, preservan memorias y transmiten la identidad colectiva de Chiapas. Sin embargo, su presencia para la gran mayoría de la población pasa desapercibida, especialmente entre niños y jóvenes, lo que plantea la urgencia de impulsar su difusión y resignificado en el ámbito educativo y cultural.
Los murales que se resguardan en la alcaldía, el Congreso del Estado y el Centro Cultural Jaime Sabines, en Tuxtla Gutiérrez, representan una valiosa herencia artística y cultural; fusionan historia, tradiciones, leyendas y la vida cotidiana del pueblo chiapaneco, consolidándose como un reflejo visual de la identidad local.
En el edificio del Ayuntamiento capitalino, destaca la obra del maestro Manuel Suasnávar Pastrana, quien en 1991 creó el mural “La Conquista, Rebeldía y Cultura Zoque”. En él se observa la ceiba o pochota, árbol sagrado para los pueblos originarios, con un puño que simboliza la resistencia y una mujer que sostiene un jicalpextle, como alegoría de libertad. La pieza incorpora además elementos como San Pascualito Rey, escenas de la conquista y representaciones de los cacicazgos.
Otra obra del mismo autor, titulada “Los Liberales y el Traslado de Poderes”, conmemora la anexión de Chiapas a México en 1824 y la transferencia de poderes de San Cristóbal a Tuxtla. Entre sus personajes centrales se encuentra Joaquín Miguel Gutiérrez.
A lo largo de los años, Suasnávar Pastrana también pintó una serie de 31 cuadros que conforman “La Capilla Tuxtla”, una colección que aborda leyendas urbanas, figuras históricas y símbolos culturales como la marimba, los Parachicos y las festividades zoques. También se incluyen retratos de personajes relevantes como Juan Sabines Gutiérrez, Miguel Álvarez del Toro y Faustino Miranda.
Un gran recorrido de nuestro territorio a través de las obras de arte / Isaí López/ El Heraldo de Chiapas
El arte mural del Ayuntamiento también alude a expresiones populares como la lucha libre, el boxeo y los músicos callejeros, en un intento por capturar la diversidad y complejidad social de Tuxtla Gutiérrez. Una de las piezas rememora la travesía del grupo Pañuelo Rojo en 1960 por el Cañón del Sumidero, un episodio grabado en la memoria colectiva local.
Otros cuadros documentan hitos históricos, como la fundación de la primera escuela oficial de Tuxtla en 1826, o la creación de la Dirección de Instrucción Pública del Estado en 1907. En uno de los murales de 2009, se representa la llegada de los aztecas a Coyatokmó hacia 1482, marcando el inicio del mestizaje zoque-náhuatl.
“La Capilla Tuxtla” fue reconocida como patrimonio histórico municipal en 2010. Entre sus mensajes destacan llamados a la inclusión social, la libertad de expresión y el reconocimiento de una Tuxtla diversa y multicultural. La radio, como medio de comunicación emblemático en la ciudad desde 1945, también tiene un lugar especial en esta narrativa visual.
La música, especialmente la marimba, tiene un papel protagónico en estas obras. Suasnávar la presenta como símbolo de identidad y mestizaje, evocando emociones y memorias que forman parte del tejido cultural de Chiapas.
En el Congreso de Chiapas, dos murales conmemoran el centenario de la Constitución de 1917 y la reforma integral a la Constitución local. El llamado “Pabellón Legislativo”, creado en 2017 por estudiantes de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH), plasma momentos clave del devenir histórico nacional y estatal, conjugando arte, pedagogía y memoria.
El mural “Un recorrido por la historia de nuestras constituciones” está ubicado cerca de la entrada principal del Congreso, donde se erige la estatua de Benito Juárez. Desde los balcones se aprecian escenas que incluyen la danza del calalá, los parachicos, las chiapanecas, la marimba y representaciones de campesinos, ancianos y jóvenes, todos integrados en un relato visual que destaca la diversidad cultural y social de Chiapas.
En el Centro Cultural Jaime Sabines, ubicado sobre la Avenida Central y 11a Oriente, se encuentra el mural “Movimiento de la Cultura Tradicional de los Pueblos Étnicos de Chiapas”, obra del maestro tsotsil Juan Gallo, realizada en 1999. El mural celebra las raíces, la música y las costumbres de los pueblos originarios del estado.
Calidad de las obras dan cuenta de la gran historia de nuestro territorio / Isaí López/ El Heraldo de Chiapas
Junto a esta pieza, el recinto alberga otras creaciones de destacados artistas plásticos chiapanecos como Manuel Suasnávar Pastrana (“Lo épico, lo mágico y lo mítico”), Gabriel Gallegos (“El Encuentro”), Rodolfo Disner (“Meditación de nuestros orígenes”) y Luis Alaminos (“Cada paso que doy es una ristra de edades”).
Este espacio no solo promueve el arte, sino que también da testimonio del pasado, reconociendo el talento de creadores que han sabido representar visualmente las distintas corrientes históricas, culturales y sociales de Chiapas.
El director del Archivo General del Estado, Carlos Román García, dijo que los murales son una bellísima tradición en Chiapas. La zona arqueológica de Bonampak, una ciudad importante de la cultura maya, ofrece al mundo murales maravillosos; y en su expresión contemporánea en México, son resultado de la cultura propiciada por la Revolución Mexicana.
Los grandes pintores como David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, José Clemente Orozco, Fermín Revueltas y otros realizaron murales extraordinarios en la Ciudad de México. Esa tradición prevalece, y en Chiapas tenemos murales de gran calidad, desde los que pintó César Corzo, los que ha hecho Carlos Jurado en San Cristóbal de Las Casas, y los murales de Manuel Suasnávar en Tuxtla Gutiérrez, entre otros.
Son expresiones básicas e inamovibles; se establecen y se quedan en el lugar. Son obras que pertenecen al pueblo, a la colectividad. No tengo antecedentes de que haya habido vandalismo en contra de los murales, pero en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH) hay algunos en deterioro y necesitan una intervención.
Román García considera que debe generarse una estrategia para que la gente se apropie de los murales, los conozca, valore el trabajo de los artistas y contribuya a su cuidado. “Hay que difundir a los autores, los contenidos. Hay murales estupendos en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Chiapas, en San Cristóbal de Las Casas, y hay que valorarlos. Son obras de Carlos Jurado. Hay que hacer una recopilación de esa riqueza plástica”, añadió.
Por su parte, Cicerón Aguilar Acevedo, coordinador de Enseñanza y Fomento Artístico del Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas, enfatizó que el muralismo representa una de las formas artísticas más importantes. “Tenemos ejemplos de grandes maestros en México, como David Alfaro Siqueiros, y en Chiapas a los maestros Luis Alaminos, Gabriel Gallegos, Juan Gallo, Rodolfo Disner, todos con un trabajo importante”, señaló.
Historia, cultura, tradiciones, pasado y porvenir / Isaí López/ El Heraldo de Chiapas
“Los murales en Chiapas representan la grandeza de la cultura y la historia, pero lamentablemente hace falta difundir más esa identidad en las universidades, que los niños y jóvenes conozcan esa riqueza cultural que nos forma. Hace falta dar mayor difusión a nuestros muralistas. El muralismo en Chiapas es muy importante: ahí está nuestra identidad”, agregó.
La maestra Susana Zúñiga, promotora cultural independiente, dijo que los murales son patrimonio intangible: representan lo que sucedió en el pasado, lo que no vivimos pero que nos están mostrando a través de grandes obras de arte. “Hay una recreación en el trabajo de los grandes artistas: colores vivos que plasman el momento, que nos hacen recordar y vivir esos momentos de la historia”.
Considera que es muy necesario darles importancia, valor y reconocimiento. “Uno de los grandes muralistas es el maestro Francisco Vargas, que tiene el mural de la Fiesta Zoque en el Centro Cultural Jaime Sabines. Es una representación increíble de la mayordomía zoque, de la fiesta, del mequé. Es cultura, es tradición, es volver al pasado, es un viaje al pasado y al presente. Un pueblo sin raíces no es nada”, señaló.
Perteneciente a la comunidad indígena tojolabal, María Roselia Jiménez Pérez —política, maestra, escritora, cantante y difusora del idioma originario— afirma que los murales representan épocas de la vida y de la historia. “Son también nuestra identidad, reflejan personajes históricos e ilustres, etapas de luchas en la vida y siempre deben estar en lugares concurridos”.
Considera que los murales deben estar siempre en espacios culturales y educativos. “Sobre todo en las escuelas: la valoración de las obras de arte debe comenzar desde el preescolar. Necesitamos fortalecer nuestras culturas y tradiciones, y estas obras son un gran aporte”.
En la Rectoría de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH) existe un conjunto muralístico de tres piezas que da cuenta de la vida de esa institución de educación superior. En él se representa el sueño de la población, la tecnología, el libro que se difunde desde la educación, y personajes que elevan la composición hacia el árbol del conocimiento, cuyo tronco se alarga a partir de elementos históricos de la institución.
De arriba hacia abajo aparece un personaje ataviado con elementos de la industria, que representa los inicios de la Escuela Industrial de Chiapas, creada en 1893. Después se convirtió en el Instituto de Artes y Oficios en 1897; en 1900, en la Escuela Industrial Militar; en 1926, funcionó como Escuela Normal Mixta y Preparatoria del Estado; en 1944 se estableció como Instituto de Ciencias y Artes de Chiapas; para 1982 asumió la función del Instituto de Educación; y en 1995 se convirtió en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas.