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Localjueves, 12 de marzo de 2026

Tzathuastán: la culebra de siete cabezas del cerro Mactumactzá

Un campesino llamado El Chalucas logró vencer a la culebra utilizando un machete curado y una vara de chicozapote

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Isaí Flores

Tzathuastán, una culebra de siete cabezas, vivía en las montañas del Cerro Mactumactzá, en el sur de Tuxtla Gutiérrez. Se desplazaba por el aire, se cubría por las nubes, emitía un agudo sonido y se movía por medio de una bola de fuego.

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La bola de fuego, llamada también Moyó, vivía en las cuevas de Cerro Hueco y era uno de los espíritus de las montañas. Eran culebras con cuernos, parecían perros negros y se asemejaban a gatos, toros, jaguares, venados y conejos.

El maestro José Luis Castro Aguilar, cronista de Tuxtla Gutiérrez, contaba que la serpiente viajaba del Cerro Mactumactzá al Cerro Huitepec, provocando grandes tornados. Los habitantes la llamaban la culebra de agua y de viento.

Un viejo llamado El Chalucas, del barrio de San Jacinto, salió de cacería al Cerro Mactumactzá y buscó la culebra en las cuevas de la Ondina entre Copoya y Suchiapa, encontrándola en un árbol de chicozapote.

Chalucas cortó una vara del árbol, la culebra cayó al suelo, y con su machete curado asestó varios machetazos a las siete cabezas hasta aniquilar a la culebra de siete cabezas.

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