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Análisisjueves, 5 de marzo de 2026

México en llamas y el gobierno aferrado en una reforma electoral 

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Por Alex Batista 

Y no, perdón. No puedo aceptar ni normalizar lo que pasó. No puedo fingir que la vida sigue después de que el país vivió un verdadero infierno tras el “Jaliscazo”. Lo ocurrido ese domingo fue una radiografía brutal de la situación actual y del lugar en el que estamos parados frente al crimen organizado.

Sostengo que la actuación del gobierno era necesaria, pero también creo que se quedó muy corta. 

“Una estrategia diseñada por la DEA para debilitar, desmantelar y destruir organizaciones criminales atacando sus estructuras directivas. Se aplicó en Colombia contra Pablo Escobar y contra los cárteles de Medellín y Cali. Más tarde se replicó en México con figuras como El Chapo, pero nunca ha funcionado. 

(…) La eliminación del liderazgo nunca ha implicado la desaparición del mercado de las drogas ni de la violencia.

(…) Solamente provoca que el cártel se fracture, que distintos grupos internos se enfrenten entre sí y que surjan nuevos grupos criminales”.

En resumen, de poco o de nada sirve detener a un solo capo cuando las redes de complicidad permanecen y la operación criminal continúa.

Y lo peor de todo es que como país terminamos conformándonos con contener el caos de ese domingo, en lugar de exigir una planificación estratégica a largo plazo.

Deberíamos estar hablando de acciones mucho más profundas, como la Operation Trojan Shield de 2021, realizada entre el FBI y la policía de Australia. 2 años de investigación, pero no para detener a una sola persona. Detuvieron a más de 800 criminales, incluidos políticos involucrados.

Eso sí desarticula estructuras criminales. Eso sí reduce la violencia. Eso sí resuelve el problema.

México tiene una oportunidad de oro para combatir de verdad la inseguridad. Y eso implica perseguir a los criminales, perseguir su dinero y perseguir también a los políticos que les abren la puerta.

Porque nuestro país no puede seguir viviendo entre incendios mientras MORENA discute cómo reorganizarse electoralmente. 

Porque el verdadero desafío del país no es rediseñar las reglas del juego para conservar el poder, sino recuperar el control del territorio y garantizar la seguridad de su gente. 

El “Jaliscazo” dejó claro que el crimen organizado tiene capacidad para paralizar regiones enteras del país en cuestión de horas. 

Frente a esa realidad, la prioridad debería ser evidente. Sin embargo, cuando el gobierno decide mirar hacia otro lado y concentrarse en reformas que fortalecen su posición política, lo que termina enviando es un mensaje peligroso: que el poder importa más que la seguridad de los mexicanos. 

Y mientras esa siga siendo la única prioridad, el país continuará pagando el costo de tener un gobierno que confunde sus intereses con los del pueblo.

@alexbatista0

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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