Nearshoring: la oportunidad que México podría dejar pasar
Sin embargo, conforme avanzan los anuncios de inversión en otros países, surge una pregunta incómoda pero necesaria: ¿y si México termina dejando pasar esta oportunidad histórica?
México parecía el candidato natural para beneficiarse. Su cercanía con el mayor mercado del mundo, el T-MEC, una base manufacturera consolidada y décadas de integración industrial con Estados Unidos ofrecían ventajas evidentes frente a otros destinos.
La disponibilidad de electricidad suficiente, limpia y competitiva se ha convertido en otro cuello de botella. A ello se suman problemas persistentes de seguridad, así como la ausencia de una política industrial clara que articule talento, proveeduría local e innovación.
En otras palabras, el nearshoring no es solo una tendencia comercial; es una oportunidad de transformación productiva.
México todavía tiene ventajas reales. Pero las oportunidades económicas no esperan indefinidamente. La ventana del nearshoring está abierta hoy, no dentro de una década.
La pregunta ya no es si el nearshoring puede beneficiar a México, es si México sabrá estar a la altura de la oportunidad.

















