Vicios que no reconocemos
Sabemos que hay muchos tipos de “vicios”, pero depende mucho de lo que entendamos por vicio; ya que podría ser algún tipo de falta o mal hábito, que suele quebrantar la línea que separa lo ético, entre lo moral y lo inmoral o lo correcto y lo incorrecto.
Teniendo en cuenta que lo que es visto como un “vicio” en una cultura, no lo es en otra.
Curiosamente este término es una palabra usada en la jurisprudencia anglosajona, (vice) para referirse a actos criminales menores, como pueden ser la prostitución, las apuestas, el libertinaje y la obscenidad.
Lo interesante es que estos vicios tienen un papel público, pero se desenvuelven desde el ámbito privado y ese es el gran problema de nuestra modernidad.
Es importante mencionar que estas conductas son controversiales, debido a que se ejercen en las esferas más altas del poder político y religioso; de tal manera son “vicios” que se manifiestan de manera cotidiana.
Los ejemplos más comunes de estos vicios son la traición, el rencor, el odio, el chantaje y la hipocresía.
En el caso de la traición, podría suceder que para una persona, significa quebrantar la confianza, pero para otra es una muestra de lealtad.
Y en el caso del odio, sabemos que es un tema muy socorrido en el arte, la literatura y por supuesto en la política y la religión.
Por otra parte, somos crueles con nuestros amigos y compañeros de trabajo, pero también con las mujeres y los niños.
De tal forma que la hipocresía, el odio, la traición, el chantaje y la crueldad, son visibles en todos los escenarios públicos, inclusive podríamos intuir que también los tenemos en casa.
La pregunta es: ¿Por qué seguimos ejerciendo estos vicios?
Con toda seguridad, influye todo aquello que conocemos como “cultura”, donde se involucran las tradiciones, costumbres, religión y por supuesto la política.
Frente a este escenario ninguna moral, regla o ley obliga al ser humano a ser un héroe.
Sin embargo, es necesario no perder una pizca de esperanza, para tomar consciencia y enfrentar estos “vicios” que están agotando a la sociedad.
Pitágoras, refería: “Los hombres toman un alma nueva, cuando se acercan a los simulacros de los dioses”
Por supuesto que no estaba equivocado, ya que en esta época moderna es tan fácil simular la devoción, la cual está conformada por malas costumbres, además de caprichos o manías engañadoras por las simulaciones y apariencias de quien las ejerce.
¡Vaya devoción arropada de tanta dulzura!
Así que estimado lector(a) podríamos afirmar que el mundo está inundado de vicios y ahora el ser humano simplemente camina al revés.
¿Será cierto?