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Localmartes, 8 de marzo de 2022

Yesenia, incansable madre buscadora

“Sólo las mujeres buscamos a nuestros hijos, cómo no hacerlo si son parte de nuestra carne”, afirma, y confiesa que tiene miedo que Dios la llame antes de abrazar de nuevo a su hijo

Vanessa Rivas / El Heraldo de Chihuahua

“Sólo las mujeres buscamos a nuestros hijos, cómo no hacerlo si son parte de nuestra carne”, afirma Yesenia, de sus ojos brotan gruesas lágrimas, la ausencia duele, y duele mucho.

El amor por su hijo la mantiene en pie, pues a las autoridades no les importan las personas desaparecidas y sus familias, las mujeres se han convertido en investigadoras en los casos de desaparición, brindan pistas y se convierten en buscadoras de la verdad y la justicia.

“Tengo miedo de que Dios me llame a su presencia y mi hijo llegue a casa cuando me haya ido”, comenta Yesenia, quien en su corazón siente que Carlos Antonio sigue vivo.

Yesenia se ha convertido en la líder de varias madres buscadoras, “ya no sabe uno qué hacer para buscarlos, dónde buscarlos y cómo hacer que alguien nos ayude”.

Con el pasar de los años la han tachado de “loca”, pero ella responde que estaría loca si dejara de buscar a Carlos Antonio Perales Carrera.

Un viernes de 2015 fue la última vez que Yesenia vio a su hijo, Carlos había ido a despedirse porque tenía que irse a LeBarón donde construían una antena de comunicación para la Fiscalía General del Estado.

En ese entonces Yesenia también iba a ser sometida a una cirugía, por lo que se comprometieron a hablar todos los días.

El corazón de Yesenia rebosaba de felicidad, volvería a abrazar a su hijo, pero poco le duró esa felicidad, pues en la tarde él ya no contestaba el celular, tampoco ninguno de los seis compañeros, también desaparecidos.

Lo intentó el domingo, el lunes y nada, no había respuesta. “Yo sentía un vacío en el corazón y mi estómago; no contestaba nadie”.

Existe una carpeta de investigación que se engrosa pero nadie dice nada, nadie vio nada. La autoridad dice que lo siguen buscando, pero no existe avance.

Han sido casi 7 años de dolor, “estoy muerta, no puedo ser feliz, me hace falta, no sé si come, si lo tienen amarrado, si está bien…”

Para Yesenia cada día se acrecienta su impotencia y su rabia, pero también el amor que la hace mantenerse de pie al lado de su hija, quien la acompaña en cada movilización, marcha o búsqueda.

“Es una parte de mí, es el amor de mi vida, lo seguiré buscando aunque en ello se me vaya la vida”.

Yesenia junto con otras madres de familia seguirán en la búsqueda de sus hijos hasta encontrarlos, cueste lo que cueste.

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