Ayuno digital: ¿de qué se trata la nueva forma de “guardar” la Cuaresma entre jóvenes?
Desconectarse puede convertirse en un acto de libertad y en una oportunidad para reencontrarse con lo esencial
Thelma Azucena Dominguez Miranda / El Heraldo de Chihuahua
En un mundo donde el teléfono móvil se ha convertido en una extensión de la mano y la conexión a internet parece inagotable, cada vez más personas reconocen el impacto que las redes sociales tienen en su vida diaria.
Aunque estas plataformas permiten comunicarse, informarse y compartir experiencias, también generan una dinámica de consumo constante que termina por afectar el estado emocional y la calidad del tiempo personal.
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En este contexto, la práctica del ayuno digital ha comenzado a ganar terreno, especialmente durante la Cuaresma, un tiempo tradicionalmente asociado al sacrificio, la reflexión y la preparación espiritual.
Si bien el ayuno ha estado históricamente ligado a la moderación en la comida, en los últimos años se han sumado nuevas formas de renuncia voluntaria que responden a los desafíos contemporáneos.
Lejos de tratarse únicamente de apagar el celular, el ayuno digital propone crear espacio interior. Espacio para el silencio, para la introspección y para reencontrarse con la propia interioridad.
En una época donde el ruido virtual interrumpe incluso los momentos de oración, esta práctica se presenta como un gesto contracultural que invita a recuperar el equilibrio.
Lejos de demonizar la tecnología, los promotores del ayuno digital subrayan que las plataformas pueden ser herramientas valiosas para evangelizar y comunicar el mensaje de Cristo.
Sin embargo, advierten sobre la necesidad de establecer límites saludables. Hacer pausas conscientes permite redescubrir la belleza de lo cotidiano y renovar el sentido de la espiritualidad en medio de una cultura hiperconectada.