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Análisismartes, 9 de julio de 2024

Es hora de actuar

Bienvenida esta nueva realidad política, sus actores sus principios, sus visiones, y hagamos urgente y permanente su convicción democrática y respeto por los derechos humanos.

Es bien sabido que Ricardo Ahued es un operador muy eficaz que se convertirá en un brazo derecho de Rocío Nalhe para la operación política. Ojalá, al final, embonen las piezas, pero sobre todo, que estén completas y permanezcan al rompecabezas en juego.

Todos podemos ser forjadores de sueños y creadores de realidades. Imagina en donde estarás y así será. Película gladiador.

El gran sabio chino Lao-Tse expresó: “La arquitectura no son cuatro paredes y un tejado, sino el espacio y el espíritu que se genera dentro”.

Plasmar un sueño en realidad, materializar un deseo, comprender una aspiración, asimilar las emociones, es definitivamente un procedimiento profundo. Emotivo y racional a la vez.

Es un proceso que se basa en la ciencia, tanto como la intuición, afirmaría el arquitecto danés Jan Utzon, actor del proyecto de la opera de Sídney.

La prospectiva y la planeación son herramientas metodológicas y promotoras de la creatividad que invitan a la construcción de ese futuro partiendo de la base de que nada está decidido y todo está por crearse.

Steve Jobs, cofundador de Apple, lo expresó maravillosamente cuando dijo: “Muchas veces la gente no sabe lo que quiere hasta que lo enseñas”.

Merecemos lo que soñamos. Y solamente aquellos que se atreven a soñar, pueden volverse sus sueños realidad. Sin sueños viviríamos la futilidad de una existencia sin sentido, rodeados por un estéril vacío.

¿Cuál es mi punto en todo esto? ¿En dónde podemos encontrarle sentido a la analogía del desarrollo y construcción de un proyecto arquitectónico, con la visión de construir un proyecto de nación, de estado, de municipio?

La metodología o el procedimiento para construir la idea, la visón o el sueño de un país, debería de pasar por una evolución muy similar.

Es un ejercicio intelectual, amplio y dedicado. También brutal. Soñar el país que se quiere implica, sobre todo, tener la capacidad de escuchar. Y por supuesto tener la claridad de mente y de espíritu de establecer como objetivo supremo, la finalidad del sueño.

Unidos en el objetivo, respetando la diversidad de opiniones debería volverse la perspectiva fundamental para definir y lograr la nueva visión del estado.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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