Columna invitada / El 8M también es por las niñas
La Cartilla de Derechos de las Mujeres dedica un apartado a los derechos de las niñas y de las adolescentes, el cual transcribo porque refleja el compromiso del segundo piso de la Cuarta Transformación:
Estas conquistas han sido posibles porque cada 8 de marzo y cuando las circunstancias lo ameritan, las mujeres alzamos la voz.
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónComo cada 8 de marzo, el domingo pasado conmemoramos el Día Internacional de las Mujeres. En México y en todo el mundo, las mujeres tomamos las calles, las plazas públicas y los micrófonos para demandar que la lucha en favor de nuestros derechos, la justicia y la igualdad de género continúe sin dar ni un paso atrás; y recordar que las conquistas femeninas no son privilegios ni concesiones, sino devienen del grito histórico de las propias mujeres.
Esta lucha no solo es de y para las mujeres que levantan la voz. Es de y para todas. Honra la memoria de nuestras ancestras, quienes en su momento defendieron lo que consideraban justo. Procura a las estudiantes, a las trabajadoras, a las que mueven la economía del país en sus propios hogares, a las que defienden nuestros derechos desde trincheras institucionales y comunitarias. Además, ve por los derechos y la felicidad de quienes están dando sus primeros pasos: las niñas y las adolescentes.
Cuando pienso en las niñas y en las adolescentes, pienso en que su única preocupación tendría que ser cumplir con sus responsabilidades escolares para seguir aprendiendo y desarrollando las habilidades que les permitirán lograr sus sueños y construir para sí mismas un mejor futuro; jugar, pasar tiempo con la familia y las amistades, practicar un deporte o una actividad artística, leer un libro que las inspire a imaginar el mundo que desean.
No tendrían qué preocuparse si hoy comerán, o bien, si cuidar de sus hermanos o ayudar en las labores del hogar significará que dejen la escuela. No tendrían qué preocuparse del riesgo de que sus derechos sexuales y reproductivos sean vulnerados, debido al matrimonio infantil o un embarazo a edad temprana. Tampoco tendrían por qué preocuparse de estar en un parque o en el transporte público con el riesgo de ser agredidas.
El 8M también es por las niñas y las adolescentes, comenzando por la primera infancia. Justamente, esta visión es parte de los 100 compromisos de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien, desde el primer día de su gobierno, ha puesto en marcha diferentes programas para garantizar el acceso de las más pequeñas a sus derechos, como la educación, la salud y el bienestar, acompañados de un mensaje poderoso: “que las niñas y las mujeres pueden soñar con ser lo que quieran ser”.
Entre otros programas y acciones institucionales, destaca “Primeros 1000 Días” dedicado a la salud materno infantil; la promoción de la salud en las escuelas para recudir los índices de sobrepeso y obesidad; la beca de apoyo para uniformes y útiles “Rita Cetina” para estudiantes de nivel básico; el aumento de la matrícula estudiantil en la educación media superior y superior; de acceso a la salud; la creación de la Secretaría de las Mujeres y del Sistema Nacional de Cuidados, así como la Cartilla de Derechos de las Mujeres.
Sin importar tu edad, si eres niña o adolescente, tienes todos los derechos que se incluyen en esta cartilla y deben ser garantizados de forma prioritaria. Tienes derecho a ir a la escuela, a descansar y tener momentos de esparcimiento, a tener tus propias creencias religiosas o culturales, reunirte y asociarse para ir a marchar o manifestar tus ideas libremente y a ser tomada en cuenta. Recuerda que eres dueña de tu vida y de tu cuerpo, que siempre puedes decidir qué te gusta y qué no. Si eres niña, no pierdas jamás tu derecho a imaginar y a soñar.
Esta reflexión me lleva a recordar cuando estuve al frente del Sistema DIF Sonora, donde, con el respaldo del gobernador Alfonso Durazo, impulsé el primer programa de becas “Niñas Adelante”, dirigido a mujeres estudiantes de secundaria que estuvieran en riesgo de abandonar la escuela, como estar embarazadas o ser madres, cuidar de algún familiar, ser indígenas, tener una discapacidad, ser hijas de víctimas de feminicidio, o bien, haber sido víctimas directas de violencia. El objetivo fue evitar la deserción escolar a través del apoyo económico y el acompañamiento institucional.
Desde el Senado de la República trabajamos para que cada reforma a la Constitución y a las leyes secundarias cuente con perspectiva de género, es decir, que su implementación atienda las necesidades específicas de las niñas y de mujeres y erradique las desigualdades estructurales. Entre las reformas esenciales está la impulsada por la presidenta de la República para establecer el principio de igualdad sustantiva en la Constitución, que en el artículo 4 constitucional especificó la obligación de garantizar el derecho a vivir a una vida libre de violencias, reforzando el deber del Estado de proteger a mujeres, adolescentes, niñas y niños.
A estos cambios progresivos se suman otros que se convirtieron en una realidad en los primeros años de la 4T y también favorecen significativamente a las niñas y a las adolescentes, como la prohibición del matrimonio infantil, la inclusión del abuso sexual en el catálogo de delitos graves; y la llamada “Ley Olimpia”, que les protege de la violencia digital.
Posdata. El sábado asistí a la VII Sesión Ordinaria del Consejo Nacional de Morena. Reconozco la altura de miras del gobernador Alfonso Durazo, como presidente de este órgano de dirección partidista, así como de las consejeras y de los consejeros nacionales, que aprobaron los lineamientos para la selección de las coordinaciones de defensa de la transformación. Contar con reglas claras y equitativas fortalece la democracia interna, la unidad y la continuidad de nuestro proyecto nacional.