La mañana del 23 de febrero de 2026, a los 68 años, concluyó una vida consagrada a la literatura. En silencio y en la quietud de su habitación, dio su último aliento —como quien concluye un libro— y regresó al mar del que tantas veces escribió.
Autoridades estiman que el servicio se restablezca en aproximadamente 12 horas, por lo que las actividades se retomarán con normalidad al día siguiente
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La obra realizada por el reconocido pintor, escultor y muralista hermosillense fue donada como un homenaje visual a la lucha del pueblo yaqui por la dignidad y la justicia
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Hace una semana falleció el poeta y doctor en letras Miguel Manríquez Durán (1957-2026). Tuve la fortuna de conocerlo desde varias áreas: como estudiante, tesista, editor, pero sobre todo como amigo. Al ser un hombre que dedicó su vida a las letras, podemos conocer su biografía a través de su propia obra, identificando etapas y marcando acontecimientos que influyeron en su línea vital.
Nació en el puerto de Guaymas, Sonora, el 7 de septiembre de 1957. Ahí nació el gusto por el mar, el beisbol y la literatura en la librería Amado Nervo. Cursó la primaria en la Escuela “Luis G. Dávila” de 1964 a 1970, la secundaria en “José María Morelos” de 1970 a 1973, y en ese último año se fue a Empalme a la preparatoria “Felipe de Jesús Robles Tovar.”
Se mudó a Hermosillo a estudiar la Licenciatura en Literatura en la Escuela de Altos Estudios de la Universidad de Sonora (UNISON), teniendo a profesores como José Sapién, Jesús Antonio Villa, Josefina Ávila de Cervantes, Francisco González Gaxiola, entre otros. En este periodo colaboró en la revista universitaria Hayaza y formó parte del grupo llamado Seis y medio. Perteneció a la generación de poetas de la década de 1970 junto a Alejandro Aguilar Zéleny, Mario Licón, Inés Martínez de Castro, José Juan Cantúa, Pascual Mora, Luis Moreno Gil, por mencionar algunos.
Durante este periodo publicó sus primeros trabajos. En 1980, a los 23 años, tuvo su primer libro de poesía: Rosita contra los dinosaurios, editado por su alma máter. Con rapidez se convirtió en un clásico entre sus contemporáneos. Un año después terminó la tesis: El proceso formal de la narrativa sonorense y su descripción bibliográfica, 1930-1980, siendo uno de los primeros trabajos académicos en estudiar la literatura sonorense.
En ese año, por recomendación de su maestro José Sapién, empezó a dar un taller de escritura en FONAPAS. A raíz de esa labor y de la tesis que había escrito, fue invitado un año después, a los 24 años, a la Ciudad de México para leer un ensayo titulado: “Letras de Sonora, su testimonio hasta hoy”. En este encuentro conoció a Gerardo Cornejo, quien después lo invitó a trabajar en El Colegio de Sonora (en donde ingresó en 1984), y a raíz de su lectura, Alonso Vidal lo integró al grupo de colaboradores de la Historia General de Sonora.
En 1985, a los 28 años, escribió el apartado dedicado a la narrativa sonorense de 1930 a 1980 en el tomo V de la Historia General de Sonora. Editó, desde la recién inaugurada área editorial del COLSON, la primera antología de cuento sonorense: Cuéntame uno, coordinado por Gerardo Cornejo, y ganó el Primer Concurso de Poesía Sonorense. Dos años después, al llegar a su tercera década, participó en las Memorias del cuarto encuentro de poetas jóvenes de la frontera norte y dio a conocer su segundo libro de poesía: Mientras llega la claridad, editado por la UNAM, ISSSTE e INBA. En 1989, a los 32 años, publicó el poema Tetabiate en el exilio.
En los primeros años de la década de 1990, aparte de trabajar en varios puestos administrativos del COLSON, colaboró en varias de sus publicaciones sobre temas relacionados a cultura y educación. Bajo la batuta de Liam Karp, integró una de las primeras generaciones de académicos que reflexionaron de manera sistemática y teórica sobre la cultura regional.
Estuvo de cerca en la antología Inventario de voces que coordinó Cornejo en 1992 y participó en la antología Sonora: un siglo de literatura compilado por Gilda Rocha (1993). Él, como coordinador, estuvo a cargo del libro Cultura regional y apertura económica, publicado en 1994 por el COLSON, donde reunió una serie de ensayos académicos que reflexionaban sobre la cultura regional ante el Tratado de Libre Comercio.
En 1996, a los 39 años, con el sello de la UAM, salió el libro de poesía El aroma de la tribu. En esta etapa se acercó a la obra de David Huerta, con quien mantuvo una amistad a lo largo de su vida y marcó su obra ensayística y poética; mientras que con Ricardo Solís y Álex Ramírez-Arballo fraguó una complicidad poética e intelectual. En 1999, a los 42 años, escribió el primer ensayo académico sobre la obra poética de Bohórquez. Se tituló Abigael Bohórquez: Pasión, cicatriz y relámpago y bajo el sello de Voces del desierto. En ese mismo año publicó, en la Universidad de Sonora, otro libro clave para la región: Meridiana. Notas para la cultura regional.
Estudió el doctorado en Letras en la Universidad de Guadalajara en los primeros años del siglo XXI, donde pudo tener una estancia académica en la Universidad Le Mirail en Toulouse, Francia y recorrer algunos países de Europa entre 2002 y 2004. Su tesis fue La contemplación activa del mundo en Incurable de David Huerta, que presentó en 2005 a los 48 años. En esta etapa conoció al premio Nobel de literatura Tomas Tranströmer.
Manríquez colaboró de cerca con las publicaciones conmemorativas del premio Juan Rulfo, que coordinaba la Universidad de Guadalajara. A raíz de este acercamiento escribió ensayos sobre Cintio Vitier en 2003, Tomás Segovia 2005 y Fernando Del Paso en 2008, editados por esta institución y difundidos en la Feria del Libro de Guadalajara. Asimismo en libros colectivos o con artículos en medios culturales a nivel nacional como Tierra Adentro, Punto de Partida, Nexos, La Jornada, Plural, Esquina Baja, entre otras.
En los libros colectivos del COLSON continuó publicando ensayos sobre cultura regional, pero desde la perspectiva de la globalización. Ocupó varios puestos administrativos en este centro de investigación, como jefe de difusión cultural, coordinador de posgrado y secretario general. Su trabajo académico lo llevó a pertenecer al Sistema Nacional de Investigadores. Es en estos años donde profundizó en la obra del historiador Eric J. Hobsbawm, en el enfoque teórico de la historia cultural y en la filosofía. Esta última se verá reflejada en su producción poética de los próximos años.
Antes de que acabara la década, con 51 años, volvió a la creación literaria ganando el Concurso del Libro Sonorense en ensayo con Poesía y contemplación, producto de su tesis doctoral, al año siguiente ganó el género de poesía con Zarabanda y fue distinguido como Creador con trayectoria por el Instituto Sonorense de Cultura. En 2011 dio a luz una plaquette, editado por la UNISON, con el nombre Gramáticas.
En los primeros años de la década de 2010 impartió diversos talleres y seminarios, en donde compartió gran parte de su enseñanza sobre historia cultural, literatura y filosofía. Dirigió los trabajos de tesis de maestría y doctorado de distintos estudiantes como Silvestre Hernández Uresti, Tonatiuh Castro, Zoila Pablos, Elizabeth Cejudo, Iván Camarena, Alfonso López corral, Marco Antonio Ornelas, Carlos Cota, Magdalena Frías, Isabel Molina, Esbayde Mendívil y un servidor. Después de varias décadas de profesor e investigador, en 2013 se jubiló del COLSON.
En 2017, a los 60 años, se le dedicó la Feria del Libro de Hermosillo, en donde el ISC Cultura editó su antología poética Lupercalia. En esta antología integró, además de los cinco libros de poesía, los poemarios breves e inéditos Cardenche (2013), Nómadas (2015) y Barbarie (2016).
En 2023 publicó otra antología poética: Rizoma, en Minilibros de Sonora, y en 2024 su último libro Arúspice en IoB Editorial, que tuve el placer de editar. Este libro de ensayos se integró por artículos y breves ensayos donde Manríquez condensó toda su experiencia como lector y escritor. Aparte de compartir sus autores y citas favoritas, el libro es una clase magistral donde combinó sus experiencias de vida, sus lecturas y su cotidianidad durante la contingencia del COVID-19.
A partir de la pandemia dejó de participar en eventos públicos. Sus últimas apariciones fueron para presentar Rizoma en la Feria del Libro de Hermosillo de 2023, y cuando presentó Arúspice en diciembre de 2024 en la librería Porrúa, también en la capital del estado. En la última etapa de su vida se dedicó a releer los clásicos. En alguna conversación me dijo que había comprendido que la filosofía servía para prepararse a morir.