Paréntesis | Poesías para refrescarse del calor y el verano sonorense
Manuel Parra Aguilar escribe para esta edición de Paréntesis, suplemento cultural de El Sol de Hermosillo, donde nos describe el calor sonorense en bellos poemas
Manuel Parra Aguilar / Colaborador
El nuestro, como gran parte del norte y noroeste de México, es un territorio cálido: por el afecto de su gente, por su gastronomía y, sobre todo, por el clima. Con sus más de 40 grados centígrados (incluso a la sombra) durante gran parte del año, Sonora destaca sobre otros estados del país por factores climáticos, y en sus obras muchos de sus poetas así lo manifiestan. “Sedienta, regresaba. Recorría el mismo camino diario, cada vez más perdida. A la mitad, la sed se asomaba y mi cuerpo deshidratado volvía, sin poder renunciar”, dice en un poema Zuemmy Valenzuela, expresando la falta de líquidos que reclama el cuerpo debido al calor.
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“El verano se tiende a ras del suelo”, enuncia Laura Delia Quintero. Ese estirarse de modo horizontal la autora inmediatamente lo compara con el de un tigre, indicando la constancia, la pasión, la fuerza. Estas dos personificaciones le ayudan a la autora a equiparar las sensaciones de calor y el arrojo de Jesús García, además del estío, temporada que comúnmente (no sin razón) relacionamos con el sol, la deshidratación, el calor; es decir, a esas sensaciones de encontrarse en un ambiente con altas temperaturas. Por la referencia del título, “Parque Madero”, la autora ofrece pistas de cómo quiere que leamos su texto, un parque público, aunque ese no es el tema que le interesa. Dice el poema:
Atrapado en la luz del noroeste
flotas en tu llama de espejismo
como imagen del sueño de ti mismo
ensimismado en tu perfil agreste
Jesús en el Madero no el celeste
sino el de obrera cuna y heroísmo
vigila y da la nota de lirismo
zureando palomares en su veste
El verano se tiende a ras del suelo
como tigre al acecho de las sombras
clorofila y sopor cuecen las horas
Mientras domina la Campana en celo
se transforma en sequía cuanto nombras
magia el silencio que en resol devoras
Luz, llama, agreste, resol, elementos vinculados al calor, resaltando las cualidades no sólo de la persona referida, sino también del clima, la sequía, el calor que hace en una atmósfera seca como la nuestra.
Muy similar a lo realizado por Laura Delia, Miguel Manríquez resalta:
el viento
zorro cálido
buscando su sombra a mitad del día
“zorro cálido”, animal relacionado con la estrategia para alcanzar los objetivos que nos planteamos, en este caso uno práctico e inmediato: guarecerse del fuerte sol. Aunado a esto, la ambigüedad de “su sombra” plantea si es arrebato del zorro o es por derecho suya. Por otro lado, la representación visual del viento en el zorro ofrece practicidad: en altas temperaturas, nada hay más factible que protegerse del sol. Así, tigre y zorro, animales que se encuentran ligados al calor.
Deshidratación, espejismos, sol; vamos a agregar algo más al clima cálido: el sopor que este genera. La poesía, como un medio para transmitir emociones y sensaciones, nos ayuda a pasar un poco las altas temperaturas. Julia Melissa Rivas destaca ese común sopor que ofrece el calor y en el cual apenas se pueden pronunciar unas cuantas palabras:
Adormecida a orillas del cuerpo
busco un lugar apacible
para enterrar o quemar
los días que nunca son
Desmoronar migajas de palabras
ese alimento
La sensación de sofoco provocada por el calor se encuentra asociada a la destrucción, a la violencia y las confusiones debido a las altas temperaturas, además de los golpes de calor. En el caso del poema de Julia Melissa Rivas, la autora expresa la búsqueda de otro sitio donde pueda estar tranquila.
Ahora bien, todas estas manifestaciones no son las únicas relacionadas con el calor; también se encuentran el fervor y la pasión. Así lo hace ver Alonso Vidal:
Si para amar
es necesario arder
pongamos el Sol
sobre la mesa
lo demás correrá por nuestra cuenta
La intensidad con la cual el poeta retrata el calor se evidencia al poner las reglas del juego sobre la mesa, representadas por el sol con mayúscula, haciendo casi imposible no imaginar en esta propuesta de Vidal que no implique el calor, calor corporal, se entiende.
Como vemos, es oportuno hidratarnos, acercarnos a la sombra de un árbol o un edificio o, con suerte, entrar a bobear a alguna tienda departamental y disfrutar del aire acondicionado, para disminuir las huellas del calor. Una vez refrescados, acerquémonos a la poesía, un buen aliciente para reflexionar en esas sensaciones que nuestros cuerpos manifiestan.
Manuel Parra Aguilar (Hermosillo, Sonora). Licenciado en Literaturas Hispánicas por la Universidad de Sonora y Maestro en Estudios de Arte y Literatura. Entre otros, ha ganado el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines; el Premio Nacional de Cuento de la Revista Punto de Partida; los Juegos Florales Iberoamericanos Ciudad del Carmen 2019; el Premio Nacional de Poesía de Zaachila, Oaxaca; el XII Premio Nacional de Poesía Alonso Vidal; el Premio Internacional de Poesía Oliverio Girondo, organizado por la Sociedad Argentina de Escritores, SADE. Libros de poemas: Los muchachos del Guinness Book, Permanencias, Breves, Portuaria, Pertenencias, Manual del mecánico, En el estudio, Más le valiera morir; el libro de ensayo Espacios contenidos, en torno al poema en prosa moderno, y el libro de cuentos Contrataciones.
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