La maestra Magda Rivera nos cuenta sobre su reciente visita a La Opatería, Residencia Artística de La Cachimba Teatro en Arizpe y la historia que aguarda en sus calles, lugares y personajes
Además, otra práctica cultural en la época de los 50 era acudir al teatro y al cine para disfrutar las películas del cine de oro mexicano.
El anuncio de que Arizpe será un pueblo mágico es una buena noticia, esperamos que este proyecto sea una realidad y en conjunto con La Opatería se potencie la cultura y el desarrollo social de la región.
El programa itinerante llegará también a Hermosillo, Huépac, San Felipe de Jesús y Aconchi, con la participación de grupos de Colombia, Ecuador, Estados Unidos y México
La exposición reúne una selección representativa de piezas que permiten conocer los temas recurrentes en la producción de la artista que hizo de Hermosillo su casa
En el marco del Día Internacional del Libro, un podcast de dos mujeres y madres apuesta por acercarse a la lectura desde el disfrute, lejos de análisis complejos y exigencias
Un dinámica en redes sociales nos deja una lista de recomendaciones de libros y autores de muchos géneros diferentes, esto por el Día Internacional del Libro
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Arizpe / Cortesía / Magda Rivera/Agencia Narrativas
Hubo un tiempo en que los antiguos pobladores de Arizpe, pimas y ópatas, vivían en libertad, sin fronteras y en comunión con la naturaleza, hasta que la colonización arrasó toda forma de vida originaria, diezmando y expulsando a sus pobladores primigenios.
En la época actual, la población mestiza ha enfrentado una serie de experiencias adversas y es importante honrar la memoria histórica para garantizar la no repetición, como un acto de dignidad y sanación colectiva.
En nuestro reciente viaje como Agencia Narrativas a este hermoso lugar, pudimos platicar un poco con su gente, apreciar la arquitectura, los paisajes, la herencia e influencia de las culturas originarias, degustar la gastronomía, así como conocer un poco la dinámica social.
La Torre del Reloj es uno de los monumentos históricos más emblemáticos de Arizpe / Cortesía / Magda Rivera
Tuvimos un encuentro maravilloso con unas personas, nos vamos a reservar su identidad en esta entrega. De lo que nos compartieron vamos a detenernos en un aspecto: cómo era la vida de las infancias y las juventudes, antes de que el silencio tendiera su velo
Las personas mayores, tesoros vivientes de Arizpe, nos recuerdan cómo era la vida familiar y comunitaria en este lugar de la sierra alta y en su relato encontramos mucho significado y valor para la niñez y juventud en los tiempos actuales.
Nos cuentan: En aquellos días, entre 1930 y 1950, las niñas y los niños corrían libres, descalzos, por anchos corredores, entre el rumor de acequias y huertas de duraznos, albaricoques y nogales. Infancias indómitas del Río Sonora, caminando por senderos, cerros y cuevas. Buquis traviesos, despeinados que merodeaban el molino misional de trigo y cebada, y luego se iban al río, Dios guarde, con los consabidos peligros.
Vestigios del Molino Harinero / Cortesía / Magda Rivera
Para esos infantes era común convivir con ardillas, pájaros y cachoras; además, las familias criaban conejos, patos, gallinas como parte de su dieta. Los venados y coyotes bajaban del monte, eran apariciones fascinantes, que les conmovía hondamente o los congelaba de miedo.
Como parte de la formación, iban a la escuela primaria y de manera particular, tomaban clases de piano y canto; niñas, niños y jóvenes participaban en recitales que congregaban a la comunidad en la plaza principal con la torre centinela coronada del reloj.
Paquita Esquer, anfitriona de lujo en La Opatería, Residencia Artística / Cortesía / Magda Rivera
La vida social era bulliciosa y en ella, la juventud tenía un papel muy importante, no solo como receptores pasivos, sino como productores y creadores de música, así lo prueban las serenatas y conciertos de las orquestas donde participaban, las cuales tocaban los jueves y domingos. La Orquesta Varela, fue una de esas agrupaciones, pero hubo más intérpretes que dejaron un legado y se ha recogido en investigaciones del cronista Rodolfo Rascón Valencia.
Una caminata por Arizpe nos condujo al Templo de nuestra señora de la Asunción, al Reloj de Arizpe, así como al Molino Misionero de Trigo a orillas del río, también a las casas donde nacieron Jesús García Morales e Ignacio Pesqueira, al museo y casa de la cronista de Arizpe, María del Carmen Pellat, cuya muerte es una herida abierta en la comunidad.
El curso de la vida trae nuevos derroteros, y en ese camino, La Opatería, Residencia Artística, fundada por el dramaturgo y actor, Roberto Corella y la productora y actriz, Paquita Esquer con apoyo de sus hijos Ulises y Abril, como un foro de expresión y participación comunitaria para recuperar y resignificar la vida de las personas habitantes de Arizpe.
Roberto Corella en escena durante una función de La Cachimba Teatro en La Opatería / Cortesía / Magda Rivera
Para que el arte, la poesía, la música, el teatro, sean los hilos que vuelvan a tejer sus voces sonoras, que como trinos de pájaros despiertan las mañanas. Para que el eco de su canto resuene en la serranía y su niñez vuelva a correr descalza volando papalotes entre los cultivos de ajo; la Opatería se alza como un espacio de convivencia, de amor, de resistencia, de identidad y sueños, como esos que te devuelven las ganas de vivir de otra manera.