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Tendenciasdomingo, 5 de abril de 2026

No es el calor, así se sienten los “aires de Semana Santa” en Sonora

Viento seco, tenábaris, capirotada y olor a mar, en Sonora, los “aires de Semana Santa” se sienten antes de entenderse, aquí te explicamos

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Romelia Marquez

“Los aires de semana santa” no se pueden ver, pero se escuchan.

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Y trae consigo un sonido que no es de fiesta ni de silencio, es de respeto; un eco que yace en la memoria de quienes han pisado estas tierras.

No hace falta planear demasiado, basta con sentir las ventiscas que evocan la brisa marina, la costa, el olor a sal, a fogata, a noches con el sonido constante de las olas. Es un llamado colectivo, casi instintivo.

Pero, ¿de dónde vienen estos aires? ¿Son un fenómeno real o solo una expresión arraigada a nuestra cultura?

Un origen mezclado

Así, el “aire” no era una metáfora poética en su origen, sino una referencia directa a ese cambio tangible en el clima que ocurría justo en estas fechas.

La huella de la evangelización en el lenguaje

Con la llegada de los misioneros durante la colonización, las celebraciones de la Semana Santa se integraron a la vida cotidiana de los pueblos originarios.

Grupos como los yaquis y mayos no sólo adoptaron estas fechas, sino que las resignificaron profundamente a través de sus propias prácticas rituales.

La presencia de los fariseos o chapayecas, los recorridos, la música y los símbolos hicieron que esta temporada no solo se marcara en el calendario litúrgico, sino también en el ambiente social.

Así, el “aire” comenzó a tener una doble lectura, por una parte el aire físico que cambiaba con la estación y por otra el “ambiente” cultural y espiritual que tomaba las calles.

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Una frase que sigue vigente

Con el paso del tiempo, la expresión se mantuvo incluso en contextos urbanos. Aunque muchas personas ya no dependen directamente del clima para sus actividades, el cuerpo y la memoria colectiva siguen reconociendo esas señales.

Decir “ya se sienten los aires de Semana Santa” es, en el fondo, una forma de nombrar algo que combina observación natural, tradición religiosa y experiencia colectiva.

Es una frase que sobrevivió porque sigue teniendo sentido, porque el entorno cambia y la gente también.

No es casualidad que se diga en plural, “aires”, porque no es uno solo. Es el viento, el sonido, el olor, la fe y la costumbre ocurriendo al mismo tiempo.

Decir que “ya se sienten los aires de Semana Santa” en Sonora es reconocer todo eso: que las ciudades bajan el ritmo, que la tradición sale a las calles, que la fe se escucha en los pasos y que el calorcito, ese que todavía se disfruta, ya está aquí.

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