Si no es hoy, no habrá mañana / Decidir a tiempo frente a problemas que ya no admiten espera
Durante años se nos hizo creer que cuidar el entorno era frenar el desarrollo. Hoy sabemos que el verdadero freno es no planear, no regular y no invertir a tiempo. El costo de la improvisación siempre termina pagándolo la gente, no los discursos.
También exige algo que incomoda: construir acuerdos. Hay causas que no deberían ser rehenes de colores ni de cálculos electorales. El cuidado del territorio y de los recursos naturales es una de ellas.
2026 nos coloca frente a una disyuntiva clara: seguir administrando inercias o empezar a corregirlas. Porque en política, como en la vida, cuando no se decide a tiempo, el futuro se encoge. Y en temas fundamentales, si no decidimos hoy, simplemente no habrá mañana.

















