Cuidado con las tradiciones superficiales
En el pasaje del evangelio de hoy Cristo nos hace el siguiente cuestionamiento: ¿nuestras costumbres y tradiciones sirven para enmascarar nuestras maldades y disfrazar nuestro egoísmo, o sirven para mantenernos fieles a Dios y dar vida al pueblo?.
No es posible decirse verdadero cristiano y malversar los fondos económicos de la comunidad, jugar con la justicia, mentir descaradamente.
¿Esto brota de nuestro interior? La sabia advertencia de Jesús tiene plena actualidad en nuestra sociedad tan compleja y organizada. Hay que cuidar el interior, no lo superficial.













